Beso negro

 

Consiste en la estimulación sexual del ano y la zona cercana (perineo) utilizando la lengua o los labios. El propio contacto puede ser una práctica sexual placentera y en muchas ocasiones se utiliza también como preliminar para relajar la musculatura anal antes de la penetración o el uso de juguetes.

El contacto entre piel intacta no conlleva riesgos significativos (labios con parte externa del ano), pero la implicación de mucosas (lengua y mucosa del recto) puede conllevar riesgos de transmisión de enfermedades, sobre todo si hay restos fecales o heridas .

La presencia de lesiones en el ano (heridas, úlceras, ampollas…) puede indicar infección por sífilis, virus del herpes o condilomas. También existe riesgo de hepatitis (A y B), parásitos y otras infecciones de transmisión sexual.

 

Consejos:

 

Es conveniente una higiene adecuada antes de realizar esta práctica.

La presencia de heridas, lesiones o secreción puede indicar la presencia de alguna infección. En este caso es muy recomendable el uso de métodos de barrera, como un preservativo sobre la lengua al que se le haya cortado la base.

El contacto directo de la lengua con los genitales después del beso negro (sobre todo si es profundo y hay restos de material biológico) puede transmitir bacterias. Se recomienda lavarse la boca (con un enjuague mejor que cepillarse los dientes)

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