Lluvia dorada

 

Es un tipo de fetichismo enfocado en la orina, en la que una persona derrama este fluído en la cara o el cuerpo de otra persona. Aunque suele limitarse a un contacto superficial con la piel o las mucosas, en ocasiones se traga.

Dejando aparte los aspectos culturales y los tabús, los riesgos de esta práctica para la salud son limitados. La orina suele ser un líquido estéril. Algunas infecciones bacterianas podrían transmitirse por esta vía aunque el riesgo es más teórico que real. La probabilidad de transmisión del VIH por esta práctica es insignificante

 

Consejos:

 

Para estimular la producción de orina y diluir su fuerte olor, es recomendable beber suficiente líquido unas horas antes de la práctica. El agua, refrescos o zumos son más convenientes que las bebidas alcohólicas.

Retener en la boca orina no implica riesgos significativos para la salud. Pero tragar grandes cantidades puede producir problemas (similares a los de tragar agua de mar) por el contenido en sales y amoniaco de la orina.

Algunas prácticas sexuales incluyen orinar dentro del ano de una persona. Los riesgos en este sentido son  similares a los de la penetración anal sin preservativo.

Algunas personas toman fármacos diuréticos para facilitar la práctica. Todos pueden tener efectos adversos, sobre todo si se padecen problemas de tipo cardiovascular, se ha hecho ejercicio físico intenso y/o se han utilizado otras drogas o fármacos.

 

Con respecto a las drogas:

 

Algunas sustancias (estimulantes y derivados anfetamínicos como la MDMA) dificultan el acto de orinar. Con dosis muy elevadas pueden producirse retenciones de orina (dolor intenso e imposibilidad de orinar) que obligan a acudir a un servicio de urgencias para un sondaje.

Muchas drogas (y algunos fármacos) se eliminan a través de la orina sin ser degradados o bien producen metabolitos activos. Ingerir suficiente cantidad de orina puede dar lugar a efectos físicos o mentales indeseados.

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