APPs

 

Internet permite comunicarse, conocer gente con intereses comunes y buscar personas con determinadas características de forma rápida, discreta y sencilla. Las aplicaciones de teléfono móvil (APPs) se han popularizado desde hace unos años, sustituyendo a los chats y páginas de contacto. Se emplean con frecuencia para buscar sexo (aunque no tienen por qué utilizarse de forma exclusiva para esto) y las referencias a las drogas son frecuentes de forma más o menos discreta. En este sentido suponen una novedad sobre la que conviene reflexionar desde una perspectiva de reducción de riesgos.

 

Consejos:

 

Un perfil personal público ofrece información personal y conviene reflexionar sobre la cantidad de información sobre uno mismo que se quiere ofrecer.

Es bueno recordar que detrás del teléfono hay personas que tienen sentimientos y merecen respeto. Si no estás interesado en alguien basta con contestarles “No estoy interesado, gracias” en lugar de anunciar en tu perfil “No gordos, viejos ni latinos”. Tampoco es adecuado insultar, bloquear sin motivo, marear a la gente o quedar con alguien y no presentarse.

Para algunas personas el hecho de chatear y recibir fotos resulta sexualmente excitante. A nivel legal, crear un perfil con datos inventados no supone problemas pero utilizar las fotos de otra persona para hacerse pasar por ella es un hecho denunciable y se puede considerar un delito de suplantación de identidad o una infracción de la Ley de Protección de Datos.

Sin caer en actitudes paranoides o alarmistas es sensato tener unas mínimas precauciones al citarse. Prácticas que implican riesgos físicos (sobre todo del tipo BDSM) pueden implicar riesgos de abuso sexual o un robo es más elevado si decides llevarla a la práctica con alguien a quien acabas de conocer a través de una app.

Si vas a recibir en tu casa a alguien a quien no conoces absolutamente de nada, son también de aplicación las mínimas normas de sentido común en lo que respecta a la seguridad personal, como tener controladas tus pertenencias y los objetos de valor a la vista.

Hay personas que, por cualquier motivo, deciden no mostrar nunca sus fotos de cara. Para otras puede resultar excitante citarse con alguien en estas circunstancias. Pero tener una foto de cara (o algún dato más personal, como el número de teléfono o el Whatsapp ) de nuestro interlocutor puede ser importante en el caso de un hipotético problema o situación no deseada.

Es importante tener claros los límites de uno mismo con respecto a las prácticas y nivel de riesgo que se quiere asumir. Algunos códigos frecuentes son BB (bareback o “a pelo”) para sexo sin preservativos, FF para fist-fucking, “sin límites” para prácticas sexuales más extremas o tabús…  Mientras chateamos con nuestro interlocutor es buen momento para discutir y dejar claros lo que se está dispuesto o no a hacer.

Con respecto a las drogas:

 

Existen códigos propios en las apps para hablar de drogas:

  • El uso de mayúsculas destacadas G (GHB), T (tina/metanfetamina), M  (mefedrona) o V (Viagra) en perfiles como “fiesTa”, “polVazo” o “traGón” suele hacer referencia a estos conceptos.
  • En español, las palabras “kolokón/colocón” y “kolokado/colocado” implican la combinación de sexo con drogas. En inglés  “Chems” para drogas, “Chems friendly (CF)” para alguien a quien le gusta practicar sexo con drogas.
  • En cualquier caso, el lenguaje puede ser cambiante y no tener el mismo significado para todas las personas. “Slam” hace referencia sin ninguna duda al uso de drogas inyectado pero el significado exacto de términos como “sesión”, “cerdeo”, “pocos límites” o “mente abierta” puede ser más impreciso. En caso de dudas, conviene preguntar.

En algunos perfiles se ofrecen sustancias ilegales de forma más o menos discreta.  Al respecto, hay que recordar que la venta de la mínima cantidad psicoactiva de una droga ilegal (media pastilla, una raya de coca o speed, una cantidad de tina del tamaño de un grano de arroz) constituye un delito de tráfico de drogas castigado por vía penal. Vender fármacos sin receta (como es el caso de los fármacos contra la impotencia) también puede dar lugar a sanciones administrativas o penales.

Hay personas que buscan específicamente practicar sexo bajo el efecto de determinadas sustancias. Si la persona con la que estás hablando está colocada es posible que no piense o actúe de la forma habitual. Si tú estás colocado (y cachondo) es posible que te plantees prácticas o asumir riesgos que no aceptarías en el estado habitual y de los que más tarde te puedes arrepentir.

Hablar de “adicción” o “dependencia” a las apps es probablemente un término exagerado. Pero para algunas personas el uso de este tipo de herramientas puede convertirse en algo compulsivo. Conviene observarse y reflexionar sobre el tiempo que se dedica a su uso y si los resultados y consecuencias de esta inversión son los deseados.

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