Laura colabora con EC desde el 2007, coordinó la delegación de Madrid del 2008 al 2014. En la actualidad ejerce la Coordinación del Área de Drogas de ABD Madrid. Tiene una amplia formación como psicológa y psicoterapeuta. Nos cuenta su experiencia profesional con usuarios problemáticos de chemsex:

Comenzar hablando de Chemsex, término conocido por las personas cercanas al fenómeno (usuarios, profesionales..), lleva a la necesidad inicial de definir qué es, para aquellos que no lo conozcan o no estén familiarizados:

Todos estamos de acuerdo o podríamos decir que son encuentros grupales (de varias personas) entre población principalmente homosexual masculina, en los que existe conjuntamente y de forma mayoritaria entre las personas que participan, la práctica de sexo unida al consumo de drogas, y que se vienen produciendo sobretodo en casas privadas o en algunos espacios de ocio/saunas, específicos para público homosexual masculino, pudiendo tener una duración de horas o días.

Teniendo en cuenta que conocemos o podríamos tener acceso rápido a información, sobre qué es el fenómeno Chemsex y cuáles son sus características (población que participa, prácticas de riesgo existentes tanto en relación al sexo como al consumo de drogas, duración de las sesiones…), yo querría centrarme en lo que la experiencia de atención psicológica a estas personas, me ha hecho poder conocer de/con ellas y poder aportar tanto a usuarios o participantes en el fenómeno, como a profesionales a través de la misma.

Mi experiencia comienza en 2011 cuando atiendo en el servicio de Energy Control a una persona varón, que procede con demandas de información sobre diferentes sustancias y demanda de análisis o testado de las mismas. Las continuadas atenciones en el servicio, hacen que comencemos a charlar sobre sus consumos y hábitos personales al respecto (participación en Chemsex), apareciendo una demanda de atención psicólogica por malestar o dificultades en sus relaciones personales y sexuales y sentir emocional, en los cuales el consumo está jugando algún papel importante. Es en este momento, tiempo después (2012), cuando ambos decidimos la necesidad de comenzar a trabajar a un nivel más psicoterapéutico y clínico. Desde ese año las atenciones en consulta se suceden semanalmente y el trabajo es intenso dado el recorrido de la psicoterapia que ahora brevemente explicitaré, para que se tenga una idea del trabajo que se lleva a cabo. A partir de este caso, bien por el boca a boca, por las demandas que llegan a los servicios de ABD (Energy Control, Sepasm -Servicio Especializado de Promoción y Atención a la Salud Mental-), o porque hay más personas decididas a pedir atención, comienzan a llegar otros casos con demandas generales similares:

  • dificultades con los consumos,
  • consumo y prácticas sexuales de riesgo, ITS (infecciones de transmisión sexual),
  • compulsión en la participación en Chemsex,
  • compulsión en el uso de perfiles (online, apps de móvil) para buscar parejas sexuales
  • malestar psicológico entre otros.

En mi atención a estas personas concretas, he observado de entrada de forma mayoritaria, un uso mixto y abusivo o de riesgo de diferentes sustancias (GHB, metanfetamina, fármacos anti-impotencia, MDMA, cocaína…), llegando a ser en algunos casos un consumo vía parenteral o inyectada (slam), junto a prácticas sexuales que terminan siendo también de riesgo, bien por la dificultad de tomar las medidas preventivas necesarias en las mismas bajo los efectos del consumo, como incluso en ocasiones por la decisión propia de no utilizar dichas medidas (práctica de bareback o sexo sin protección). Además, estas personas han mostrado tener dificultades en las relaciones personales, siendo la mayor insatisfacción o malestar el deseo de conseguir un compañero sentimental y una relación comprometida (difícil de conseguir en un entorno con estas características), o incluso experimentando malestar por verse participando (ante su necesidad de relacionarse con otros varones y no sentirse solo, sentirse como un igual, y otras necesidades encubiertas que veremos referente a estas relaciones con un “otro”), en prácticas de riesgo que en otro momento no hubieran sido llevadas a cabo.

Está también presente y subyace en todas las atenciones que he realizado a estas personas con problemas o dificultades en relación al Chemsex, una falta intensa en ocasiones de sentido en la vida o sentimiento comúnmente experimentado de displacer o de “no ser feliz”, que podemos entender como un estado depresivo. También son frecuentes los estados de ansiedad ante situaciones de conflicto o difíciles de resolver en el día a día y la falta de herramientas emocionales para hacer una gestión y toma de decisiones sin dañarse y protegiéndose a sí mismo.

El trabajo con estas personas por tanto ha supuesto, no solo establecer pautas de control y manejo de las situaciones descontroladas de consumo y prácticas sexuales, sino entender “por qué” se producen estas situaciones, por qué aun experimentando malestar continúan llevándolas a cabo, por qué no pueden dejar de participar en Chemsex, por qué se sienten mal y no felices, qué hay que no funciona dentro de ellos mismos, por qué se sienten solos, por qué no encuentran el compañero que desean, qué es lo que pueden no estar haciendo bien, por qué se exponen al riesgo y necesitan intensidad en las experiencias……y un montón de preguntas similares que se hacen, cuando conseguimos reflexionar de una forma más profunda sobre su situación personal.

Todo ello, ha hecho necesario profundizar en sus vidas y ver qué ha estado ocurriendo, qué ocurrió en su proceso de crecimiento, desarrollo y aprendizaje, qué vivencias tuvieron, cómo ha sido su proceso de aceptar su identidad homosexual y cómo ha sido la aceptación de este proceso en su entorno, con qué dificultades se han encontrado en el camino, como fue su juventud, qué herramientas les han acompañado en su proceso de vida, etc. De este trabajo, no ha sido casual encontrar la vivencia de traumas infantiles o adolescentes/juveniles, con un proceso de desarrollo de su identidad lleno de inconvenientes solo por el hecho de reconocerse homosexuales, rechazos varios por parte de la sociedad, la familia, algunos iguales, abusos en la escuela o bullying, en casos graves abusos sexuales, y una trayectoria difícil y complicada de ser vivida, que conviene revisar y dotar de las herramientas “ahora” necesarias, y carentes cuando llegan a consulta (de ahí el malestar y la problemática), todo ello para conseguir tener en la actualidad una vida saludable y con sentido para ser vivida.

Si bien la gravedad de cada caso difiere, muchos de ellos comparten muchos de los aspectos reseñados, por tanto el trabajo a realizar y la exploración necesaria ha sido la misma para poder entender a cada persona. En este sentido, los consumos problemáticos, sexualidad de riesgo, participación compulsiva en Chemsex, a mi juicio, siempre aparecen como el “síntoma” de una problemática que subyace (que no se percibe, que no se ve) y que debemos entender, para poder solucionar el síntoma/problema que se ve (el que llama la atención y se percibe claramente).

El uso de sustancias, así como las prácticas sexuales, pueden realizarse de una forma más saludable teniendo en cuenta y cuidando los riesgos. En este sentido son muchas las personas capaces de gestionar este uso y prácticas, sin tener mayores dificultades. Con esto quiero decir, que estoy segura de que existen personas que participan en Chemsex y saben cuidarse. Sin embargo, aquellas personas que llegan a consulta, no tienen las herramientas necesarias para gestionarlo sin riesgos. De estas últimas son de las que hablamos en este texto.

Si bien la relación entre las drogas y el sexo es bien antigüa y están fundamentados bien sus riesgos en la literatura científica, en este escenario de Chemsex lo novedoso, es que se visibiliza esta combinación de químicos y sexo entre población homosexual principalmente masculina, que tienen sus propios estilos de vida y prácticas sexuales, los cuales hay que conocer sin juicios y con la mayor visión de salud posible, para poder atenderles de forma adecuada.

Conocer a esta población, sus hábitos de vida y reflexionar y entender aquellas circunstancias negativas experimentadas por ellos a lo largo de sus vidas (y que a día de hoy aún viven algunas personas homosexuales), como el rechazo, desigualdades, abusos varios por parte de iguales o de la sociedad, frustraciones y un desarrollo como persona difícil en un mundo que no te acepta del todo como a uno más…., entendiendo esto, es fácil comprender que haya existido en muchos de ellos la vivencia de un proceso largo de carencias afectivas, con la falta de apoyos imprescindibles y con inestabilidades por todo ello., algo normal y que por lógica experimentamos cualquier persona cuando vivimos bajo las mismas circunstancias y con las mismas o similares influencias negativas. Estas situaciones se convierten en muchos casos, en una experiencia de vida en la que no faltan sentimientos de soledad, rabia e ira.

Estas experiencias por otro lado, ocasionan en muchas personas desajustes importantes en su desarrollo, y desde ahí, desde esa vulnerabilidad, es muy fácil buscar una compensación o alivio del dolor y malestar, a través de la búsqueda de placer intenso e inmediato, para lo cual el uso de sustancias y las prácticas sexuales vienen como anillo al dedo (en muchas ocasiones cuanto mayor riesgo o más extremas son las experiencias, mayor placer comportan). Esto ocurrirá de la misma forma en cualquier persona (independientemente de su identidad sexual) que presente problemáticas psicológicas o traumáticas a lo largo de su vida y que utilice los consumos o el sexo como herramienta para experimentar placer y aliviar el dolor.

Algo presente que he podido observar en las personas atendidas que participan en Chemsex además de todo lo ya señalado, es el sentimiento satisfactorio de sentirse en estos encuentros como uno más, uno más aceptado por el resto, uno más que se relaciona con “otros” y no se siente solo, uno más entre un grupo de personas donde muchas veces el estado serológico no es un problema, uno en definitiva querido y aceptado por los demás. Estas sensaciones placenteras que alivian malestares subyacentes, son las que facilitan la adicción o dependencia a las sustancias, a las prácticas sexuales de riesgo, a la participación en Chemsex, produciéndose a partir de ahí graves riesgos que en muchos casos ponen en riesgo la vida de muchas de estas personas:

  • consumos vía inyectada (slam) para obtener efectos más intensos (los cuales son también más adictivos),
  • redosificaciones que pueden acabar en una sobredosificación que en algunos casos como en el consumo de GHB pueden ocasionar rápidamente un estado de coma, mezclas de diferentes sustancias a lo largo de horas o días con los consecuentes riesgos de las mezclas,
  • falta de una buena alimentación y sueño durante los encuentros,
  • relaciones sexuales sin protección en muchas ocasiones buscadas de forma intencionada y que pueden tener distintos significados: desde una negación de la infección por VIH u otras ITS hasta personas que sólo buscan relacionarse con gente en su misma situación serológica.
  • incluso casos de abusos sexuales en estos encuentros, que aun siendo minoritarios existen y denotan situaciones muy bizarras y una violación de los derechos de las personas.

Con todo lo expuesto y entendiendo en todo momento que no estamos generalizando a todas las personas que acuden a estos encuentros Chemsex, se hace necesaria una atención lo más especializada posible (adicciones, sexualidad) y conociendo muy bien a la población con la que se trabaja. Para ello, existen propuestas de tratamiento recogidas en las Guías Clínicas NEPTUNE, -Novel Psychoactive Treatment UK Network- (2015, 2016), centradas en el uso recreativo de drogas y nuevas sustancias psicoactivas (NPS) en población LGTB, estimadas como eficaces y/o basadas en la evidencia científica. En ellas se recogen, diferentes tipos de intervenciones que han resultado eficaces en el trabajo con esta población y que en mi experiencia he aplicado, obteniendo resultados satisfactorios y la mejoría de los pacientes. Estas guías pueden ser revisadas por los profesionales que lo precisen en esta misma web, en el apartado destinado a los mismos profesionales.

Es importante a mi juicio, además del uso de estas guías y como ya he mencionado anteriormente, el conocer bien los estilos y hábitos de vida de las personas con las que se trabaja., cuidar especialmente el vínculo terapéutico establecido; éste siempre ha de estar basado en el respeto, la comprensión y empatía, la incondicionalidad de la figura del terapeuta durante el proceso, el no juicio, el acompañamiento y apoyo accesible para la persona…, un vínculo tan profesional como cercano y adulto, que permita trabajar las dificultades sin adoptar posturas paternalistas, y que facilite y motive en todo momento el que la persona se haga responsable de su propio proceso, se implique y tome las decisiones oportunas para su vida.

Dicho esto, señalar que concibo el trabajo psicoterapéutico con personas, como un trabajo en equipo en el que juntos vamos a investigar, entender y abordar el malestar, con el objetivo de hacerlo desaparecer y mejorar nuestra calidad de vida, dándonos la posibilidad de volver a sentirnos bien con nosotros mismos. La experiencia personal y profesional me ha demostrado que esto es posible y por ello trabajamos.

Laura Moreno

-Licenciada en Psicología. UCM 2003
-Máster en Drogodependencias. UCM 2005
-Postgrado en Psicoanálisis. Asociación Escuela de Clínica Psicoanalítica con niños y adolescentes (AECPNA). 2011. Análisis Personal (2008-2014)
-Habilitación Sanitaria por la Consejería de Sanidad y el COP (Colegio de Psicólogos) de la CAM. 2013
-Experto en Intervención Multifamiliar. CEU. 2014
-Máster en Psicología General Sanitaria. UNED. 2017

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