Cocaína

La cocaína es un estimulante del sistema nervioso central que se obtiene de las hojas de un arbusto (Erythroxylum coca). Suele encontrarse como pasta, roca o polvo. La forma más común es el clorhidrato de cocaína, que suele utilizarse por vía intranasal (esnifado), aunque también puede ingerirse o inyectarse. La base libre de cocaína (crack, rock) suele fumarse como la heroína. El efecto de una dosis habitual (50-75 mg de cocaína intranasal) produce un efecto estimulante, de euforia y exaltación del estado de ánimo. Disminuye las sensaciones de cansancio, sueño y hambre. Puede incrementar el deseo sexual, disminuir las inhibiciones y facilitar la sociabilidad. Su efecto se mantiene entre media y una hora. Debido al efecto anestésico local de la cocaína es posible aplicarlo directamente sobre los genitales para retardar la eyaculación o facilitar prácticas sexuales que puedan implicar dolor.

Problemas de salud asociados a la cocaína:

 

Efectos adversos:

La taquicardia e incremento de tensión arterial son frecuentes. Insomnio, pérdida de apetito o ansiedad también son típicos. En altas dosis o frecuencias el riesgo de problemas cardiacos (infartos) o cerebrales (hemorragias, ictus) se eleva. En algunas personas pueden aparecer comportamientos impulsivos, compulsivos o agresivos. En personas con problemas psiquiátricos está particularmente contraindicada. Tras finalizar una sesión intensiva de consumo pueden aparecer efectos “de bajada”:  cansancio extremo,  sentimientos de tristeza, apatía y depresión. En algunas personas pueden llegar a presentarse ideas de suicidio.

Dependencia:

La cocaína produce tolerancia con rapidez y es necesario incrementar la dosis para conseguir los mismos efectos. Ya que los efectos duran poco tiempo, algunas personas tienden a tomar dosis sucesivas de forma compulsiva. El riesgo de dependencia es más elevado al de otras drogas de uso recreativo.

Interacciones con fármacos y drogas:

El uso simultáneo de cualquier otra droga con propiedades estimulantes (speed, metanfetamina, mefedrona…) puede incrementar la frecuencia e intensidad de los efectos adversos. La combinación con medicamentos estimulantes como el metilfenidato también debe evitarse. En personas con VIH en tratamiento con efavirenz, nevirapina o etravirina, es posible que la cocaína se elimine más rápido. Esto puede llevar a algunas personas a usar más cantidades, combinar más drogas o cambiar la vía de administración, incrementando las probabilidades de probemas.

Consejos para un uso más seguro:

Los resultados de análisis de muestras señalan que la calidad es muy variable. La pureza media ronda el 70%. El levamisol (un antiparasitario que puede producir efectos inmunológicos graves aunque infrecuentes) es el adulterante más habitual a nivel mundial en este momento. El 55% de las muestras analizadas en nuestro Servicio de Análisis en 2015 contenían este adulterante. El hecho de que una muestra de cocaína adormezca la lengua o las encías no es indicativo de calidad. Las adulteraciones con anestésicos locales (lidocaína, tetracaína…) son frecuentes. El único método para conocer la pureza y adulteración de una muestra de cocaína es un análisis químico. Para saber más, puedes consultar nuestro Servicio de Análisis. Si vas a utilizar una muestra de la que no conoces su potencia es mejor empezar por una cantidad pequeña. La cocaína es una droga adictiva. Es importante ponerse límites en cuanto a tiempo, dinero, contextos de uso y observarse de forma continua. Si usas cocaína por vía intranasal es importante pulverizar bien la sustancia, alternar ambas fosas nasales y limpiar las fosas nasales con suero salino después de finalizar el consumo. También es importante utilizar un turulo individual y desechable. Algunos estudios sugieren que compartir este material puede ser un factor de riesgo para la transmisión del Virus de la Hepatitis C. En dosis medias o elevadas la erección y la eyaculación se dificultan en muchos varones. Utilizar fármacos para la impotencia para contrarrestar estos efectos,implica asumir riesgos adicionales. El uso como anestésico local puede facilitar la aparición de heridas o desgarros al enmascarar el dolor. Además la cocaína puede absorberse a través de las mucosas genitales o del ano, produciendo efectos en el organismo.

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