Esteroides

 

Los esteroides anabólicos-androgénicos (EAAs) son un grupo de fármacos derivados de la testosterona. Tienen efectos anabólicos (construcción muscular) y androgénicos (masculinización). Tienen distintas indicaciones médicas aunque su uso más popular el de mejorar el aspecto físico y rendimiento deportivo.

La pauta típica de uso de EAAs se realiza en forma de “ciclos”, que consisten en periodos intensos de entrenamiento de entre 6 y 12 semanas acompañados de fármacos anabolizantes, muchas veces en combinación con otras sustancias, además de una dieta específica.

Suelen administrarse de forma inyectada en el músculo  y en algunos casos por vía oral.

No producen efectos mentales como otras drogas, aunque pueden producir efectos psicológicos (cambios en el deseo sexual, agresividad, depresión…)  en personas sensibles, al utilizar dosis elevadas o tras suspenderlos bruscamente.

 

Riesgos para la salud de los esteroides anabolizantes:

 

Efectos adversos:

Existen decenas de EAAs distintos, cada uno de ellos con sus riesgos y problemas específicos. Así, los riesgos dependen en gran medida del fármaco utilizado, pauta, frecuencia y dosis de administración. Los efectos secundarios y riesgos serán más frecuentes e intensos en esteroides poco estudiados en humanos o al utilizar dosis elevadas.

El acné es el efecto adverso más frecuente y puede llegar a afectar al 50% de los usuarios. El uso de EAAs puede contribuir al tipo de caída de cabello más frecuente en varones, la alopecia androgenética (de predominio en la frente y la coronilla).

El uso de esteroides puede alterar los resultados de un análisis de sangre. Son frecuentes las elevaciones de transaminasas y bilirrubina (sobre todo en los que se administran por vía oral), así como las alteraciones en las grasas de la sangre (incremento del colesterol total y triglicéridos). En la mayoría de los casos las alteraciones se normalizan al terminar el ciclo aunque pueden implicar un mayor riesgo cardiovascular sobre todo en personas con otros factores de riesgo.

Algunos EAAs pueden transformarse en hormonas femeninas, induciendo el crecimiento de las mamas en varones (ginecomastia). Este problema es más frecuente en ciclos con dosis elevadas de esteroides. Existen tratamientos eficaces pero en ocasiones requieren de cirugía

EAAs como la testosterona suelen tener un efecto estimulador del deseo sexual durante su administración. Otros esteroides como la metenolona, oxandrolona, stanozolol pueden producir el efecto contrario, sobre todo si se usan de forma única o en dosis elevadas.

En el uso frecuente o de dosis elevadas son posibles problemas prostáticos (hipertrofia de próstata) o cardiovasculares (hipertensión, hipertrofia del corazón

Potencial de dependencia:

Los problemas de abuso o dependencia a EAAs son infrecuentes. Pero algunas personas los usan de forma continua a pesar de los efectos adversos médicos, psicológicos y sociales que puedan aparecer. Esto es más probable cuando existen problemas de autoimagen, autoestima o aceptación del propio cuerpo así como en la “dismorfía muscular” ( conocida como vigorexia).

 

 

Interacciones con drogas y fármacos:

 

El uso simultáneo de drogas que se metabolizan a través del hígado (la más importante es el alcohol) puede incrementar los niveles de toxicidad hepática.

Durante un ciclo pueden producirse cambios en el estado de ánimo. El uso simultáneo de drogas que alteran la mente puede potenciar estos efectos. Por ejemplo, en algunas personas la combinación de esteroides con estimulantes (anfetaminas, MDMA, mefedrona…) puede incrementar el riesgo de comportamientos agresivos o paranoides.

Muchos de los fármacos empleados en el tratamiento de la infección por VIH (sobre todo los inhibidores de la proteasa, pero también inhibidores de la transcriptasa inversa o de la integrasa) producen alteraciones en los lípidos de la sangre que pueden ser un factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares. El uso de EAAs puede incrementar aún más este riesgo.

 

Consejos para un uso más seguro:

 

Los riesgos dependen en gran medida del tipo de esteroide utilizado, pauta y dosis de administración. Existen suficientes datos procedentes de ensayos clínicos sobre algunos esteroides (por ejemplo testosterona, oxandrolona o nandrolona) mientras que otros prácticamente no han sido investigados en humanos.

La información disponible en Internet sobre EAAs es abundante. Pero su calidad desde un punto de vista científico es, en general, muy baja. La mayoría de las páginas y foros específicos sobre el tema recomiendan pautas, dosis, combinaciones, formas de uso o manejo de efectos secundarios que no están basados en estudios científicos y pueden predisponer a problemas de salud.

La adquisición de EAAs y sustancias afines a través de Internet es también sencilla, aunque implica riesgos relacionados con su calidad. Una búsqueda rápida en Internet permite acceder a cientos de páginas webs en las que, teóricamente, puede comprarse de forma sencilla casi cualquier sustancia. Su calidad, seguridad y adulteración es muy variable.

Una valoración médica previa y posterior a un ciclo anabolizante debería ser un principio fundamental. Siempre debería valorarse el riesgo cardiovascular (descartar HTA, electrocardiograma…) y un análisis que incluya glucemia, función renal, colesterol total con fracciones HDL y LDL, transaminasas, bilirrubina, hematocrito, hormonas tiroideas y PSA.

Ya que los EAAs pueden producir cambios en un análisis, conviene informar al médico de su uso antes de hacer un análisis de sangre. De lo contrario, existen riesgos de pruebas y exploraciones innecesarias.

La mayoría de los esteroides precisan de inyección intramuscular, en ocasiones varias veces a la semana, por lo que es imprescindible conocer y aplicar la técnica adecuada de inyección, utilizando siempre material estéril y desechable y una jeringa del calibre adecuado.

El cuadrante superoexterno de la zona glútea o la porción lateral del muslo son las zonas de inyección más seguras y las únicas que deberían utilizarse. Muchos esteroides se presentan diluidos en aceite y conviene calentarlos suavemente antes de su aplicación. Los envases deberían idealmente ser de un único uso; de no ser así deberán tratarse en estrictas condiciones de higiene y ser conservados en la nevera.

A corto plazo, los EAAs pueden ayudar a sentirse mejor a algunas personas con problemas de autoestima o autoimagen. Sin embargo a largo plazo pueden incrementar estas inseguridades y facilitar su uso de forma frecuente. Conviene reflexionar sobre este aspecto, ponerse límites o buscar ayuda especializada en caso de problemas de este tipo.

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