GHB / GBL

 

El GHB (gamma-hidroxibuitirato) suele encontrarse como  líquido incoloro, transparente y de sabor ligeramente salado. A veces se encuentra en polvo. El GBL (gamma-butirolactona) es su precursor directo,  tiene un fuerte sabor a producto químico y se transforma en el estómago en GHB.

La forma de uso más habitual es bebido, de forma directa o disuelto en una copa o refresco. Es conocido como chorri, potes, biberones, G…

A las dosis recreativas (aproximadamente entre 1 y 2 gramos) produce un efecto relativamente parecido al del alcohol (euforia, desinhibición, locuacidad, relajación…).  Los efectos comienzan 20-30 minutos después de la toma y se prolongan durante unas dos horas. El GHB parece tener cierto efecto sobre la esfera sexual (incrementa la sensibilidad táctil, facilitar e incrementar el orgasmo…) Su detección en fluidos biológicos (sangre, orina, cabello…) es muy complicada y no es posible a través de los test habituales.

Dosis entre 0.5- 1 ml cada 2-3 horas suelen conseguir los efectos deseados con un bajo riesgo de sobredosis (aunque hay variabilidad entre las personas). Dosis o frecuencias más elevadas facilitan la aparición de intoxicaciones.

 

Problemas de salud asociados al GHB:

 

Sobredosis:

El GHB tiene un margen de seguridad menor al de otras sustancias. Pequeños incrementos en la dosis pueden dar lugar a efectos desproporcionadamente elevados y la diferencia entre la dosis recreativa y la dosis tóxica es estrecha.

La intoxicación por GHB se caracteriza por la disminución de nivel de conciencia (sueño), que puede llegar al coma profundo. El uso simultáneo de otros depresores (alcohol incluso en pequeñas dosis, pastillas para dormir) facilita la aparición de este tipo de problemas.

Las intoxicaciones son más frecuentes si el usuario no conoce la concentración exacta y la cantidad de producto que está utilizando.

Las muertes por sobredosis de GHB sin otras sustancias son raras. Pero en dosis elevadas, el GHB puede producir pérdida de conciencia y ganas de vomitar. La combinación de estos síntomas puede llevar a la aspiración (inhalación) del vómito, que puede causar asfixia y daño en los pulmones.

Dependencia al GHB:

El uso continuado durante varios días o semanas de GHB puede desencadenar un cuadro de dependencia física. En estas personas, dejar de tomar GHB de forma brusca puede desencadenar un síndrome de abstinencia (caracterizado por temblor, alucinaciones, taquicardia, insomnio…) que en casos graves puede acompañarse de convulsiones y delirios. Existen tratamientos farmacológicos eficaces para estos casos.

Daño en esófago y estómago:

La síntesis del GHB consiste en combinar su precursor (GBL)  con hidróxido sódico (sosa cáustica). La reacción química puede ser peligrosa (quemaduras o explosión) si no se conoce bien la técnica.

En el proceso hay que controlar el pH del producto final, ya que éste podría ser demasiado ácido o básico y provocar quemaduras, erosiones o perforaciones del aparato digestivo al ser bebido.

 

Interacciones con fármacos y drogas:

 

Cualquier sustancia con efectos depresores puede multiplicar los efectos tóxicos del GHB. Esto incluye tanto medicamentos (benzodiacepinas, opiáceos, barbitúricos) como otras drogas legales (alcohol) o ilegales. El topiramato es un antiepiléptico utilizado en el tratamiento de la dependencia a cocaína que también interactúa con el GHB, facilitando la intoxicación.

Aunque algunos inhibidores de la proteasa utilizados en el tratamiento de la infección por VIH pueden incrementar los niveles de GHB, no se han registrado casos de toxicidad en humanos por esta combinación.

 

Consejos para un uso más seguro:

 

Lo más importante es calcular bien la dosis y no mezclar GHB con alcohol y otros depresores (pastillas para dormir, ketamina…). La mezcla incluso en pequeñas dosis facilita la aparición de sobredosis.

En vista de lo aparatoso que puede resultar quedarse sedado en un bar o una discoteca, es recomendable que el consumidor primero se familiarice con los efectos del GHB en un entorno controlado (una casa, por ejemplo), consumiendo dosis bajas y aumentándolas levemente en ocasiones posteriores hasta encontrar la cantidad que le aporta los efectos deseados.

En la medida de lo posible, es importante no tomarlo sólo sino con otras personas que sepan la sustancia que hemos consumido y puedan dar esta información en caso de problemas.

Manejar el propio GHB calculando y midiendo las dosis con una jeringa facilita la dosificación correcta. Sé cuidadoso con las dosis y no aceptes GHB sólo porque te lo ofrezcan. Usa sólo tu propia bebida y no bebas las de otras personas.

Ante una intoxicación por GHB la primera medida a tomar es siempre tumbar a la persona con la cabeza hacia un lado para evitar la aspiración del vómito. Puedes ver cómo se hace AQUÍ. Si la persona está inconsciente y no responde a estímulos (hablarle o pellizcarle) es conveniente buscar ayuda médica.

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