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Mefedrona

 

Es una sustancia química de las catinonas , sustancias químicas emparentadas con las anfetaminas. Sus efectos se sitúan entre los de estimulantes (cocaína, cafeína…)  y los empatógenos (buen rollo) de la MDMA. Su uso se extendió desde 2010, por lo que es una droga poco estudiada en humanos y se sabe muy poco acerca de su toxicidad y problemas derivados de su consumo a largo plazo.

Aparece como cristales transparentes o amarillentos. Las formas más habituales de uso son la intranasal y la oral. Algunas personas la utilizan también por vía  inyectada o intrarrectal (en enemas). La vía intravenosa es, con diferencia, la que comporta mayores riesgos.

Las dosis recreativas habituales (en torno a 150 mg por vía oral, 50 mg por vía intranasal) producen percepción de incremento de energía, sensación de estimulación, estado de alerta, euforia, locuacidad….Algunas personas refieren un efecto afrodisiaco o intensificador de las relaciones sexuales.

La duración de los efectos por vía oral es similar a la de la MDMA, en torno a 4-6 horas. Los efectos por vía intranasal o intravenosa son de duración corta (en torno a 1 hora).

 

Problemas de salud asociados a la mefedrona:

 

Efectos adversos:

Los efectos adversos descritos son similares a los de las anfetaminas. A nivel físico puede aparecer incremento de las pulsaciones, palpitaciones, dilatación de las pupilas, boca seca, bruxismo, tensión mandibular, supresión del apetito, sudoración intensa con olor característico, irritación y dolor nasal después de esnifar…

La mefedrona se ha asociado a episodios de vasocostricción (estrechamiento brusco de las arterias), con cambios de coloración y enfriamiento de pies y manos , que pueden indicar problemas graves.

Después de los efectos y dependiendo de la dosis y susceptibilidad individual pueden aparecer cansancio, somnolencia, ansiedad e insomnio. Con dosis altas la resaca puede ser muy dura, con una sensación de depresión muy intensa.

Efectos a largo plazo:

Uno de los problemas de la mefedrona es que no se conoce prácticamente nada sobre sus riesgos a largo plazo. Otras drogas como el cannabis, la cocaína o la MDMA han sido estudiadas durante décadas y sus riesgos están bien determinados. En el caso de la mefedrona no existen estudios en humanos que permitan estimar sus posibles riesgos a largo plazo.

Sobredosis:

Los efectos tóxicos de la mefedrona son similares a los de las anfetaminas.  Desde el 2008 se han comunicado varias muertes relacionadas con el consumo de esta sustancia. No está bien establecida la dosis tóxica en humanos. Algunos usuarios han necesitado atención médica con dosis muy diferentes (pe. 1,8 gramos consumidos en 20 horas, 600 miligramos consumidos en 6 horas).

La aparición de palidez, hormigueo, entumecimiento, amoratamiento o enrojecimiento de manos o pies pueden indicar  un problema vascular de vasoconstricción o a una reacción autoinmune denominada vasculitis y deberían considerarse síntomas de alarma.

Adulteración:

Hasta el año 2010 la mefedrona era legal en la mayoría de los países y era relativamente sencillo obtenerla a través de Internet. Tras su prohibición han ido apareciendo una serie de derivados no fiscalizados o de legalidad indeterminada como la 4-Metil-N-Etilcatinona (4-MEC), bufedrona, flefedrona (4-FMC). Estas moléculas son muy parecidas a la mefedrona pero sus efectos y riesgos en humanos son aún más desconocidos. No es infrecuente que, en el momento actual, cristales vendidos como mefedrona contengan cantidades variables o mezclas de estas sustancias.

Dependencia:

La mefedrona produce tolerancia con rapidez y es necesario incrementar la dosis para conseguir los mismos efectos. La corta duracion de efecctos (sobre todo por vía nasal o intravenosa), lleva a algunas personas tomar dosis sucesivas de forma compulsiva.

 

Interacciones con drogas y fármacos:

 

El uso simultáneo de cualquier otra droga con propiedades estimulantes (speed, metanfetamina, cocaína…) puede incrementar la frecuencia e intensidad de los efectos adversos. La combinación con medicamentos estimulantes como el metilfenidato también debe evitarse.

 

Consejos para un uso más seguro:

 

La vía de administración más peligrosa es la inyectada. Está asociada a un mayor riesgo de dependencia. Una mala técnica de inyección puede producir abscesos locales, colapsos en las venas o tromboflebitis.

Si usas mefedrona por vía intranasal es importante pulverizar bien la sustancia, alternar ambas fosas nasales y limpiarlas con suero salino después de finalizar el consumo. También es importante utilizar un turulo individual y desechable. Algunos estudios sugieren que compartir este material puede ser un factor de riesgo para la transmisión del Virus de la Hepatitis C.

Debido al riesgo de adulteración, es conveniente analizar las muestras antes de su consumo. Puedes encontrar más información en nuestro Servicio de Análisis . Si vas a probar una muestra cuya composición es desconocida, conviene empezar con una cantidad muy pequeña para conocer sus efectos.

Marcar un límite de cantidad a consumir por sesión. Es recomendable no superar el medio gramo por sesión. Debido a su intensa subida y corta duración puede aparecer una intensa tendencia a redosificar y esto hace que tenga un alto potencial de abuso. Si crees que te cuesta controlar o parar tu consumo, pide consejo a un profesional sanitario.

La mefedrona causa sed y que al beber alcohol no te sientas borracho, por lo que puedes excederte fácilmente en el número de copas. Procura combinarla con bebidas no alcohólicas, al menos durante una parte de la noche.

El acaloramiento puede producir la muerte. Toma descansos del baile, refrescate y bebe algo sin alcohol de vez en cuando. Tampoco te excedas en el consumo de estas últimas, ya que podría llegar a ser peligroso.

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