Algunos riesgos específicos a la vía de administración:

 

Oral:

Las drogas que se pueden administrar por vía oral tardan un tiempo en hacer efecto. Tienen que ser completamente absorbidas en el estómago o el duodeno, pasar por el hígado (donde se produce un primer filtro) y llegar al cerebro.

Este proceso puede durar entre 45 minutoa a más de 2 horas, según lo lleno que esté el estómago y otras circunstancias. Conviene esperar lo suficiente antes de consumir la siguiente dosis ya que, si no ha hecho efecto la anterior, los riesgos de sobredosificación son importantes.

Este consejo es particularmente importante si no se conoce con exactitud la composición o pureza.

Intranasal:

Es una vía de acción rápida, en la que los efectos aparecen a los pocos minutos. En general, el uso compulsivo y los problemas de dependencia son más frecuentes que con la administración oral.

Es posible la aparición de problemas locales, sobre todo si se ha usado mucha cantidad o se consume con frecuencia. La congestión nasal y el sangrado tras sonarse son frecuentes. En casos más graves puede haber infecciones o perforaciones del tabique nasal.

  • Una serie de medidas permiten disminuir estos riesgos:
  • Pulverizar bien la sustancia antes de su administración
  • No utilizar siempre el mismo lado de la nariz, sino alternar ambas fosas nasales
  • Utilizar una superficie limpia (nunca encima de la taza de un water, por ejemplo)
  • Irrigar las fosas nasales con suero fisiológico (o agua templada con un poco de sal )
  • Utilizar un turulo (cilindro para inhalar) propio, limpio y desechable. Una pajita cortada o un papel limpio (nunca un billete) son suficientes.

Este último consejo es particularmente importante. El Virus de la Hepatitis C (VHC) se ha detectado el virus en billetes y otros materiales usados para la inhalación. No hay pruebas claras de que pueda transmitirse al compartir cilindros de inhalación (turulos). Pero está claro algunos patógenos se transmitan por fluidos nasales (p.ej: los virus del catarro común o de la gripe) por lo que usar un propio turulo debería ser una norma de higiene básica.

Fumada:

La vía fumada tiene una acción muy rápida. El subidón es potente y en algunas personas este efecto facilita el uso compulsivo. En general, esta vía facilita la aparición de de dependencia.

Algunas drogas como el cannabis se administran fumadas mezclándolas con tabaco. La combustión produce sustancias tóxicas que pueden dar lugar a bronquitis crónica o cáncer de pulmón entre otros. Aunque en esta web no se hace referencia al tabaco de forma específica, conviene recordar que es la droga que más problemas produce a nivel de Salud Pública.

Otras sustancias (metanfetamina, cocaína en base, heroína…) no pueden fumarse mezcladas con tabaco ya que se destruyen. Es necesario utilizar formas de consumo (pipas de cristal, papel de plata…) que las lleven a estado gaseoso a menor temperatura.

El uso de sopletes o mecheros de gran calibre puede dar lugar a accidentes graves. El humo muy caliente o el contacto de la piel con una pipa recién utilizada pueden producir quemaduras graves. Compartir la pipa con otras personas puede dificultar el control sobre la dosis que se está utilizando.

Intrarrectal (enemas):

Algunas drogas se pueden administrar a través del ano, disueltas en líquido y con una jeringuilla.

La absorción es variable (depende del volumen administrado, del contenido del recto y de la capacidad de la persona para retenerlo). Pero en general es más rápida e intensa al evitarse el paso por el hígado.

Debe de utilizarse una jeringa pequeña, bien lubricada e introducida con cuidado para evitar heridas o lesiones. Nunca deben utilizarse con aguja ni compartirse con otras personas.

El volumen de líquido utilizado debe de ser pequeño (1-2 ml).

Intravenosa:

La vía de administración intravenosa es, con diferencia, la que mayores riesgos implica.

Por un lado las sustancias entran directamente en la sangre y llegan, primero a los pulmones y luego al cerebro sin ningún filtro. Por otro, la aparición de problemas de dependencia es más frecuente que con cualquier otra.

Siempre hay que inyectar en venas, nunca en arterias (inyección muy dolorosa y riesgo de embolias).

El material a utilizar debe de ser estéril y de uso personal. Hay que desinfectar la zona antes de la inyección, utilizar una jeringa del tamaño adecuado y desecharla inmediatemante después.

Una mala técnica de inyección puede producir abscesos locales, colapsos en las venas o tromboflebitis.

Para saber más:

http://hemerotecadrogues.cat/docs/una_chuta_con_menos_problemas.pdf

http://hemerotecadrogues.cat/docs/targetes_sobre_la_sobredosi_castella.pdf

http://hemerotecadrogues.cat/wp-content/static_docs/Altres/salut/saps_on_punxarte.pdf

Pin It on Pinterest

Share This