Consejos para el uso y el disfrute

 

Disfrutar del sexo y/o las drogas debe ser fruto de una decisión personal, madurada y basada en el conocimiento y la valoración de las posibles consecuencias positivas y negativas asociadas a las conductas.

Implica una forma de comportamiento regulada conscientemente por la persona para obtener aquello que se quiere para sí mismo a la vez que busca evitar los problemas. Las gratificaciones o los riesgos que se asumen o quieren evitar dependen de cada uno. Según la propia historia personal, motivaciones, interés por nuevas experiencias, estado serológico, circunstancias personales… cada persona puede buscar o evitar cosas distintas.

La responsabilidad es hacia uno mismo y hacia los demás.

Hacia uno mismo para respetar y cumplir lo que se ha decidido de forma libre y para hacerse cargo de las posibles consecuencias negativas que puedan derivarse de su conducta.

Hacia los demás para asegurarse de que nuestras decisiones se respetan y no atentan contra la integridad, la salud y el bienestar de otras personas.

 

Algunos pasos que pueden ayudarte en este sentido son:

 

Informarte:

Es importante contar con una información básica sobre las posibles consecuencias positivas y negativas de un determinado comportamiento (consumo de drogas y/o práctica sexual), así como la mejor forma de alcanzar unos y evitar los otros.

Decidir por uno mismo:

Es bueno escuchar opiniones, consejos o sugerencias. Pero la última palabra la debes de tener tú en base a tus propias razones. No vale justificarse en los demás. Si es otro quien decide por tí, sitúas en él las responsabilidades y no actúas de forma libre

Valora la responsabilidad:

Tomar decisiones libres implica también responsabilizarse de las posibles consecuencias. No sólo son “los demás”o  “la droga” quienes cuentan. Sin caer en el autocastigo, conviene considerar que, en mayor o menor medida, uno mismo tiene algo que ver con lo que suceda, sea esto bueno o malo.

Planifica:

Cuando hay riesgos en juego no es prudente dejarlo todo en manos de la improvisación o el impulso del momento.

Obsérvate y evalúa:

Estáte atento a cómo evolucionan las cosas a lo largo del tiempo. Los planteamientos iniciales sobre tus intenciones te pueden servir de referencia y señal de aviso ante problemas ante usos abusivos y otro tipo de problemas. Préstate atención.

Aprende y rectifica:

A veces el azar juega un papel, pero en general las cosas que nos suceden suelen estar relacionadas con lo que hemos hecho o dejado de hacer. Si algo sale mal, reflexiona, intenta ver tu parte de responsabilidad y rectifica para que no vuelva a ocurrir.

Mira por ti:

Las personas somos muy distintas en cuanto a nuestras preferencias y gustos. Incluso uno mismo puede reaccionar de forma distinta en diferentes momentos. Guíate por tus gustos y reacciones, no por las de otros.

Aprende también de los demás:

Algunas veces, lo que les sucede a otras personas, sea bueno o malo, puede ayudarnos a saber cómo nos podría ir a nosotros

Pide ayuda si lo necesitas:

Cuando surgen problemas lo normal es intentar buscar la solución por nuestros propios medios. Algunas veces funciona, pero no siempre. No dudes, en ese caso, en pedir ayuda a tu entorno inmediato y, si aún así no es suficiente, acude a un servicio especializado

Acepta las decisiones de los demás:

Responsabilizarse de uno mismo es más que suficiente. Deja que los demás decidan por sí mismos lo que quieren o no quieren hacer. Permite que otras personas disfruten de su libertad y su derecho a decidir. Ser generoso está bien. Insistir más de la cuenta no, puedes tener que cargar con las consecuencias.

Ayuda a otros si lo necesitan:

Ser responsable de los propios actos no implica abandonar a los demás. Es bueno que las personas, sobre todo los amigos, se echen una mano cuando las circunstancias lo requieran. Pero tampoco debes asumir el rol de papá o niñera de nadie.

Respeta:

Las drogas pueden desinhibirte y hacer disminuir tu capacidad de control. Es tu responsabilidad mantener esa desinhibición en unos límites razonables, de forma que no tengan que pagarla ni sufrirla los demás.

Se prudente:

Todos tenemos nuestros límites y hay que ser conscientes de ellos. Hay cosas de las que es mejor pasar, hay veces que es mejor plantarse, hay momentos en los que es mejor decir no.

Diversifica:

Dedicar tiempo de ocio a actividades distintas al sexo y las drogas facilita que los problemas no aparezcan. Además, no todo en la vida es placer y diversión. Respetar los momentos para la obligación y el compromiso permite disfrutar más plenamente cuando toca divertirse.

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