Personal e intransferible

 

¿Por qué dedicar una sección completa a los aspectos personales?

En muchas ocasiones la información sobre drogas y sexo se limita a ofrecer datos sobre los peligros de las sustancias y los riesgos relativos a infecciones de transmisión sexual en las prácticas sexuales. Centrar toda la atención en las sustancias o los contextos de uso nos puede llevar a olvidar que existe otro elemento igual de importante que esto: las personas.

Son las personas quienes utilizan drogas en un contexto específico. El efecto de una droga tiene que ver con su acción en unos neurotransmisores del cerebro. Pero ese cerebro es la base orgánica de la mente de una persona concreta, única e irrepetible. Y los factores de tipo personal pueden influir mucho y determinar si un comportamiento determinado puede ser más o menos peligroso. Es importante hablar sobre la farmacología del éxtasis o el riesgo de transmisión de un virus con una determinada práctica, pero también lo es reflexionar sobre los sentimientos, motivaciones, expectativas, objetivos, actitudes…

Dedicar un tiempo a autorreflexionar sobre las características y aspectos personales pueden darnos pistas sobre nuestros propios hábitos. Siendo conscientes de quienes somos, cuáles son nuestras motivaciones, qué necesitamos para sentirnos bien y ser felices, podremos tomar decisiones más libres y responsables, hacer elecciones más ajustadas a nuestros intereses. Ser conscientes de nuestras fortalezas y virtudes nos puede hacer más resistentes frente a un riesgo determinado. Conocer nuestros puntos oscuros y debilidades nos puede poner en alerta sobre otras cuestiones que pueden ser particularmente peligrosas para uno mismo.

Lo que es válido para una persona puede no serlo para otra. Las preferencias gastronómicas, culturales o estéticas son extremadamente variables entre distintos individuos. Esta variabilidad es aún mayor en cuestiones tan complejas y llenas de matices como la sexualidad humana o las sustancias psicoactivas.

Una relación sana y satisfactoria con la sexualidad y/o con las drogas implica necesariamente conocerse bien a uno mismo con sus virtudes y sus defectos. Una reflexión que es personal e intransferible.

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