Sexo vaginal

Descripción

Esta web está dirigida principalmente a personas vinculadas al ocio nocturno y cultura gay. Esto también incluye a personas bisexuales y transgénero. Pero también las personas heterosexuales hacen un uso sexualizado de drogas, y están expuestas a riesgos similares. Muchos de los contenidos de esta web son aplicables también para ellas.

La vagina puede estimularse con los dedos, lengua, pene o juguetes sexuales. Para la mayoría de las personas con vulva, la estimulación del clítoris (un punto situado en la unión de los labios internos de la vagina, justo encima de la uretra) es particularmente placentera.

Existen posturas y técnicas que permiten una estimulación más adecuada.

Gestión de riesgos y placeres

En la práctica

  • Los movimientos que se limitan a “meter y sacar” durante la penetración, no producen placer en todas las personas, además de resultar poco placenteros, incluso pueden ser molestos. Si el juego de cadera se dirige de abajo a arriba, como si se pretendiera restregarse en vez de penetrar, suele producir más placer por la estimulación de más zonas.

  • .Las paredes de la vagina son más elásticas que las del ano y la penetración o el empleo de  juguetes sexuales, suele ser más sencillo. Conviene tener especial cuidado con personas con sequedad vaginal o con personas transexuales sometidas a intervención quirúrgicas. 

 

  • Es necesaria una buena estimulación preliminar, a mayor excitación antes de la penetración, se facilita mejor lubricación vaginal. No dedicar suficiente tiempo, puede provocar molestias y sequedad.

  • En algunas personas, el uso de lubricante puede alterar la flora vaginal, haciendo más propensas las infecciones. Los lubricantes de base acuosa suelen ser más respetuosos. Los de silicona se desaconsejan en el empleo de juguetes del mismo material y los aceites pueden estropear el preservativo.

  • En la penetración vaginal sin preservativo, existe riesgo de transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual, además de la posibilidad de embarazos no deseados. El empleo del preservativo sigue siendo, en la actualidad, la protección más eficaz.

  • El contacto de la boca o la lengua con el flujo vaginal implica un riesgo bajo para la transmisión del VIH.  Si la vagina presenta heridas, olor fuerte y desagradable, úlceras o secreción anómala, pueden ser indicativos de otras ITS como sífilis, herpes genital o gonorrea.

  • En los últimos años, algunos estudios han relacionado el sexo oral sin protección con el cáncer de garganta a través del Virus del Papiloma Humano. Los datos disponibles sugieren que el riesgo real es extremadamente bajo en comparación con otros factores de riesgo conocidos, como el tabaquismo.

  • Existen otras infecciones de transmisión sexual distintas al VIH que pueden transmitirse por esta práctica. Muchas de ellas (sífilis, gonorrea, clamidias…) pueden diagnosticarse y tratarse de forma eficaz. Es conveniente acudir a consulta médica ante cualquier síntoma (dolor, escozor, manchas, úlceras, secreción anómala, ganglios…).

  • Si también hay sexo anal, se debe evitar cualquier contacto con objetos o partes del cuerpo que, anteriormente, se hayan introducido en el ano y que no se hayan higienizado adecuadamente (o desechado, en el caso de los preservativos). 

En combinación con drogas

  • Se recomienda tener el lubricante a mano, sobre todo en sesiones prolongadas durante mucho tiempo (lo que puede suceder, por ejemplo, como efecto de la metanfetamina) donde, la lubricación natural de la vagina se ve reducida.

  • Al ser la vagina un músculo liso, los poppers también facilitan su dilatación. En cualquier caso, se debe utilizar con precaución y moderación, puesto que tiene sus propios riesgos.

  • Las sustancias que modifican las percepciones del propio cuerpo, en especial con efecto anestésico (ketamina). Dificultan interpretar correctamente los estímulos dolorosos y facilitan la formación de heridas.

  • Aunque a estas alturas debería ser algo lógico, pero no está de más recordar que, la administración de sustancias por esta vía está totalmente desaconsejada. La flora vaginal se vería desequilibrada, siendo más fácil que se produzcan infecciones (de orina o por hongos). En este sentido, la vía de administración intrarrectal es, con diferencia, más segura.

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