Adulterantes

Descripción

Las adulteraciones pueden ser más frecuentes en unas sustancias que en otras, de la misma forma, ciertas drogas extrañamente son adulteradas, pero pueden ser más susceptibles a los fraudes, es decir, a sustituirse por otra. Los riesgos que supone la adulteración son variables, en función del tipo de adulteración. En algunos casos, no implican un riesgo significativo o aparecerán en superar ciertas cantidades. 

Las políticas de drogas actuales implican que la adquisición de sustancias se realiza en un mercado no regulado. La falta de controles de calidad imposibilita conocer la composición de sustancias, aumentando los riesgos a los que se expone una persona. Los cambios producidos por la fiscalización de una sustancia, precursor químico o por cualquier otro motivo, pueden implicar un corte de suministro a escala internacional. En estos casos, cuando la oferta no satisface una demanda, se incrementan los riesgos de adulteración y fraudes, así como la aparición de NPS (Nuevas Sustancias Psicoactivas).

Tipos de adulteración

Las adulteraciones de las drogas, pueden ser de varios tipos:

Impurezas derivadas de la síntesis de las sustancias
Resto del proceso de síntesis al no haber pasado por un proceso de purificación

Sustitución de una sustancia por otra
Se pretende imitar por sustitución los efectos de una sustancia. Un ejemplo son las catinonas, que tras cada fiscalización aparecen otras para sustituir la anterior. 

Dilución
Se introducen sustancias no psicoactivas, como el almidón, para imitar otros aspectos característicos de la sustancia – color, textura, formato o brillo – o, simplemente, para obtener mayor beneficio económico.

Adulteración con psicoactivos
Se introducen otras sustancias con efecto psicoactivo con la droga principal. Con la combinación se pretende engañar a la persona consumidora, los efectos que se producen pueden generar la falsa sensación de mayor potencia o calidad. Un ejemplo muy frecuente lo encontramos con el speed, que suele encontrarse adulterado con cafeína. El subidón que se produce por la cafeína se suele asociar, erróneamente, a una mayor potencia y calidad de la anfetamina.

Adulterantes comunes

Cafeína

La cafeína aumenta la sensación subjetiva y los efectos estimulantes. A dosis altas puede producir taquicardias, insomnio, ansiedad y aumenta los riesgos asociados al consumo. Suele encontrarse en el speed, MDMA y en la ketamina.

Levamisol

El levamisol se utiliza como adulterante en la cocaína, es un antiparasitario de uso veterinario que aumenta la sensación subjetiva de pureza y potencia de los efectos producidos por la cocaína. Se desaconseja el consumo de cocaína si se detectan cantidades elevadas, ya que, puede provocar mareos, náuseas, diarreas y dolor abdominal.  Su utilización prolongada puede ocasionar fiebre, dolores musculares y de cabeza, insomnio, taquicardias y convulsiones. Además de patologías sanguíneas (disminución de glóbulos blancos, lo que supone dejar al cuerpo más expuesto ante infecciones), vasculitis (mala circulación de la sangre por una inflamación de los vasos sanguíneos, que puede terminar incluso en la necrosis de algunas zonas de la piel), y alteraciones cardíacas (aún en investigación).

Lidocaína

La lidocaína se emplea como adulterante de la cocaína, para imitar su efecto como anestésico local (AL), es muy común en la práctica odontológica y tiene uso como antiarrítmico (cuando se administra por vía intravenosa).

Aumenta la sensación subjetiva de pureza, al interpretar que el adormecimiento de la boca o fosas nasales es sinónimo de mayor potencia de la droga, cuando en realidad puede presentarse una elevada presencia de lidocaína y poca de cocaína.

Los riesgos de la lidocaína se presentan proporcionalmente a la concentración presente en la sangre. El primer lugar afectado es el sistema nervioso central (SNC), traduciéndose en intranquilidad, euforia, náuseas, vómitos, convulsiones,  y desorientación. Si la concentración en sangre fuese más elevada, afecta al sistema cardiovascular (arritmias, hipotensión, bloqueo de válvulas del corazón o paro cardíaco) y puede provocar un coma o paro en el sistema respiratorio. 

Procaína

La procaína es otro AL de acción rápida y corta duración, utilizado como adulterante de la cocaína, ya que, permite que se sobredimensione la poca o nula presencia de cocaína. Sus efectos disminuyen la sensación de dolor, utilizado también como un antiarrítmico y se le atribuye un pequeño efecto antihistamínico.

Al igual que la lidocaína, la intensidad de sus riesgos es proporcional a la concentración del anestésico alcanzada en sangre, que depende de la vía de administración. Consumida junto a una sustancia vasoconstrictora, como la cocaína, aumenta el tiempo de acción del AL.

Paracetamol

El paracetamol es un analgésico antipirético, como adulterante de la cocaína, simula su sabor amargo. En dosis altas es tóxico para el hígado, y la sobredosis de paracetamol puede dar lugar a un fallo hepático (llegando incluso a la muerte).

Fenacetina

La fenacetina es un fármaco  analgésico antipirético que se añade a la cocaína para “mejorar” su aspecto (brillo y aspecto de “escama de pez” o “alita de mosca”) y para potenciar el sabor amargo de la cocaína. 

Es una sustancia hepatotóxica, es decir, genera toxicidad en el hígado. Además, en algunas personas supone una disminución de los glóbulos rojos de la sangre, lo que se traduce en falta de oxígeno en tejidos y por consiguiente, desmayos, depresión respiratoria o paro cardíaco. Su uso continuado incrementa su hepatotoxicidad, asociada  a dolores de espalda y/o dificultades de micción (incontinencia). Además, parece tener potencial carcinogénico.

Dada su toxicidad en el hígado, se desaconseja su consumo combinado con alcohol, ya que, ambas sustancias comparten metabolismo hepático.

DPIA

La DPIA lo encontramos como adulterante del speed, es una sustancia que se deriva de la síntesis de la anfetamina (en el método de síntesis Leuckart). Se recomienda evitar el consumo al no conocerse sus riesgos a corto, medio y largo plazo en personas.

Recomendaciones

Comprar la sustancia a personas de confianza, reduce el riesgo de adulteración con sustancias tóxicas. Pero la confianza es un indicador que determina la calidad, ten en cuenta que, posiblemente, ni siquiera quién vende la sustancia conozca la calidad y composición real.

Analiza tus Chems

La única forma de conocer la composición de las sustancias es realizando un análisis a través de Analiza tus Chems o el Servicio de Análisis de Energy Control. Los resultados obtenidos identifican adulterantes, evitando el consumo de aquellos que representan un riesgo para la salud. Incluso, se puede cuantificar la cantidad o concentración de las sustancias.

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