Érase una vez…el sexo con drogas: coleccionable por fascículos.

Estrenamos una nueva sección periódica en nuestro blog. En ella ofreceremos consejos de reducción de riesgos sobre problemas frecuentes que pueden encontrar las personas que utilizan drogas en contextos recreativos y/o sexuales. La idea del fascículo es que con el tiempo los usuarios pueden coleccionarlos y así hacer su propia guia con las sustancias que les interesa, ya no les pasara la desagradable sensación del “no lo sabía”.

 

Fascículo I : ¿Hay que tener miedo al G?

 

Comenzaremos por una de las circunstancias más graves y frecuentes, tanto en clubs y discotecas como en fiestas sexuales: la intoxicación por GHB.

La intoxicación por GHB/GBL se caracteriza (como la intoxicación alcohólica) por disminución del nivel de conciencia. En los casos más leves la persona estará abobada, achorrada, atontada o adormilada. Pero en los más graves puede llegar al coma profundo y tener consecuencias fatales.

En este primer fascículo explicaremos en primer lugar la diferencia entre el GHB y el GBL. Después abordaremos los motivos que hacen que intoxicarse sea tan frecuente y ofreceremos pautas para minimizar las probabilidades de que se presente este problema.

El fásiculo se divide en cuatro módulos.

 

Modulo 1: Veo veo… – ¿Que ves? – Una cosita que empieza por G… (¿GHB o GBL?)

Intoxicarse con GHB/GBL es uno de los problemas más frecuentes al utilizar estas drogas. Por simplificar, hablaremos de “G” para referirnos a ambas sustancias aunque existen diferencias entre ambas.

El GHB (gamma-hidroxibutirato) es una droga ilegal y, por este motivo, su presencia en el mercado es rara. Tiene un sabor neutro, ligeramente salado.

El GBL (gamma-butirolactona) es su precursor químico inmediato, un compuesto químico con múltiples aplicaciones en química e industria. Al contrario que el GHB, no está prohibido y su adquisición es relativamente sencilla. El GBL se transforma completamente en GHB en contacto con los ácidos del estómago. Esto explica que la mayoría del “G” disponible no es GHB, ya que la Policía no suele registrar o cachear dentro de los estómago. El GBL tiene un sabor indescriptible, nauseabundo y sin diluir es muy corrosivo: disuelve algunos tipos de plástico y puede dañar la piel o las mucosas. Debe utilizarse siempre bien diluido en agua o en algún refresco (pero nunca con bebidas alcohólicas) e ingerirse al ritmo de una cerveza o una copa (nunca de golpe).

 

Modulo 2: Visualización mental para fiesteros imaginativos

Imagine el lector la siguiente situación:

Alguien te ofrece una botella llena de una bebida. Sabes que la bebida lleva una cantidad indeterminada de alcohol. La botella es opaca, lo que impide distinguir por su aspecto si se trata de vino, cerveza o licor. Y además tus sentidos del gusto y el olfato han perdido su capacidad para reconocer el sabor y el aroma del alcohol y no puedes utilizarlos para distinguir si la bebida es tequila o sidra.

En esta situación imaginaria… ¿Qué cantidad estarías dispuesto a tomarte?

Vale, el ejemplo que hemos puesto es un poco absurdo pero enseguida le verán el sentido. Respondiendo a la pregunta, es probable que muchas personas optarían por ni siquiera hacer la prueba. Otros, movidos por la curiosidad o el morbo, le darían uno o dos sorbos, o quizás algún buen trago. Pero es evidente que beberse media botella multiplica las probabilidades de acabar completamente borracho, sobre todo si la misteriosa botella llevaba orujo gallego en lugar de sidra.

El ejemplo viene al caso a la hora de explicar la intoxicación por G. En sus efectos, el G es una droga relativamente parecida al alcohol. A dosis bajas tiene efectos desinhibitorios y euforizantes, que se van transformando en torpeza y falta de coordinación al incrementar las cantidades. Con grandes dosis de bebidas alcohólicas de alta graduación o bebiendo muy rápido se van ganando papeletas para acabar la noche con un coma etílico, estado en el que la persona queda inconsciente y no responde a estímulos y que puede llegar a poner en peligro la vida.

Pero en el mundo real el alcohol no se consume en estas extrañas condiciones. Los controles sanitarios sobre el etiquetado nos informan de la composición exacta de cada producto y, en cualquier caso, mojando los labios y acercando la nariz podemos distinguir si un vaso contiene una clara de cerveza o tequila y adaptar el ritmo de consumo y las cantidades.

Por lo contrario el G no está sometido a estos controles y suele presentarse como un líquido transparente que se disuelve muy bien en agua. La botella podría contener media dosis de G, una o veinte. Así que acuérdense de este ejercicio la próxima vez que alguien les pase una bebida con “G” en una fiesta, en una sesión o en cualquier otro contexto.

 

Modulo 3: Miligramos y mililitros

Sucede, además, que el margen recreativo del G es muy escaso. Es decir, la diferencia entre la dosis que produce los efectos buscados y la dosis que te deja K.O. es muy pequeño. Con otras drogas “pasarse un poquito” puede no tener demasiadas consecuencias. Pero en el caso del G ese “poquito” implica la diferencia entre estar colocado y cachondete y quedarse completamente dormido.

Tomamos prestada esta tabla de Erowid (una de las fuentes sobre drogas más fiables de Internet) para ilustrarlo:

La tabla presenta las dosis en gramos (unidades de peso), pero ya hemos visto que el G suele presentarse en líquido (mililitros). Para convertir las unidades de peso en mililitros tocaría desempolvar los apuntes de química, calcular las masas moleculares, las concentraciones, los moles y esas cosas.

No se me asusten que ya les hemos hecho ese trabajo y lo que nos interesa se resume en la siguiente imagen:

Cada mililitro (unidad de volumen en líquido) de GBL, produce en el cuerpo 1.6 gramos de GHB. Así, dosis entre 1 y 2 ml de GBL (1.6-3.2 gr de GHB) se encuentran dentro de un rango razonablemente seguro (1). Pero al doblar la dosis ( 5 ml de GBL= 8 gramos de GHB) entramos de lleno en la dosis tóxica (2). Dosis de 10 gramos de GHB pueden ser mortales (3).

Pondremos un último ejemplo utilizando estuches de lentillas. Estos recipientes pueden contener en cada cazoleta un volumen de entre 1.5 y 2.5 ml. Es decir, el volumen total de GBL que cabe en una cazoleta da lugar a una dosis de GHB media-alta, pero el contenido en las dos puede dar lugar ya a efectos tóxicos.

Hay que hacer además otras consideraciones:

Los cálculos están hechos considerando que se utilice GBL puro, de calidad industrial. La equivalencia no es válida para GBLs de los cuales desconocemos su origen, o si están adulterados o diluidos con agua o con otras sustancias.

La velocidad y el ritmo con el que se bebe influye en la rapidez e intensidad de los efectos. El GBL nunca debe beberse solo, sino diluido en una bebida (nunca alcohólica) y a un ritmo similar al de una copa.

La presencia de otras drogas con efectos depresores multiplica los del GHB. Esto es particularmente importante en el caso del alcohol. Incluso cantidades moderadas (1-2 cervezas) potencian, de forma peligrosa, los efectos del GHB.

Nunca se deben utilizar pastillas para dormir (tipo Valium, Orfidal, Tranxilium…) hasta 4-6 horas de la última dosis de GHB por riesgo de intoxicación grave.

En muchas ocasiones el peligro está más en la forma de consumo que en la propia sustancia. En el caso que nos ocupa, es posible un consumo con un margen de seguridad razonable de GHB/GBL siempre que el usuario conozca de primera mano la pureza del producto y lo sepa dosificar de forma adecuada. De no ser así, es extremadamente probable que, tarde o temprano aparezca una intoxicación.

 

Modulo 4: Le ha dado un chungo…¿y ahora que?

De forma estricta una intoxicación por GHB/GBL debería ser tratada por personal médico. Pero también sabemos que, por diversos motivos, no es siempre el caso. Así que dejamos algunas pistas o claves que nos puedan permitir valorar, manejar y tomar decisiones en esta situación.

Si has tomado GBL/GHB y empiezas a sentirte mal (mareado, sudoroso, con dificultad para pensar)…¡PIDE AYUDA!. Comunica (a alguien de tu confianza, si puede ser) qué es exactamente lo que has tomado. Eso puede ayudar a tomar decisiones en el caso de que caigas inconsciente. Pide que te retiren a un lugar tranquilo y quédate tumbado, a ser posible de lado.

Si otra persona se ha pasado con el G, pueden darse varias circunstancias:

Que la persona puedea comunicarse de forma coherente. En ese caso le pediremos que nos diga qué ha tomado exactamente (si sólo G o alguna otra droga o fármaco más) y le preguntaremos si tiene alguna otra enfermedad importante (una subida de glucosa en un diabético podría parecerse a una intoxicación por G).

Si estamos seguros de que únicamente ha tomado G, no hay otras enfermedades y su estado de conciencia no empeora (respira de forma espontánea, responde a ordenes como “abre los ojos” o “mueve los brazos”) puede ser razonable esperar un rato. La intoxicación por G se resuelve de forma rápida al cabo de unas dos horas. Durante este tiempo la persona debe permanecer acompañada en todo momento, en posición lateral (para evitar que pudiera tragarse un vómito) y cubierto en el caso de que haga frío.

Que nos encontremos con alguien inconsciente, de quien no sabemos qué ni en qué cantidad ha tomado, que no responde cuando se le habla, al movilizarlo o a estímulos dolorosos o a quien le cuesta respirar. En cualquiera de estas situaciones, la actitud más sensata es avisar a un Servicio de Urgencias. Mientras tanto lo cubriremos y colocaremos en posición lateral. Para nadie es agradable acabar una fiesta, una sesión o un mañaneo llamando al 112, pero “esperar a ver si se le pasa” puede tener consecuencias aún mucho más desagradables.

Bien dosificado, el G resulta ser una droga recreativa con muy pocos efectos adversos, pero lo repetimos, cuidado con las dosis. Es cierto en general, pero en el caso del G es fundamental, no tomes nunca lo que te ofrece un desconocido, no por miedo, sino por desconocimiento de la dosis. Recuerda, con el G no hay “margen de error”, mejor controla el tuyo.

Pin It on Pinterest

Share This