Consejos para el uso y el disfrute

Introducción

Disfrutar del sexo y/o las drogas debe ser fruto de una decisión personal, madurada y basada en el conocimiento y la valoración de las posibles consecuencias positivas y negativas asociadas a las conductas.

Implica una forma de comportamiento regulada conscientemente por la persona para obtener aquello que se quiere para sí mismo a la vez que busca evitar los problemas. Las gratificaciones o los riesgos que se asumen o quieren evitar dependen de cada cual. Según la propia historia personal, motivaciones, interés por nuevas experiencias, estado serológico, circunstancias personales… cada persona puede buscar o evitar cosas distintas.

La responsabilidad es hacia ti y hacia las demás personas.

Hacia ti para respetar y cumplir lo que  has decidido de manera libre y para hacerte cargo de las posibles consecuencias negativas que puedan derivarse de tu conducta.

Hacia los y las demás para asegurarse de que nuestras decisiones se respetan y no atentan contra la integridad, la salud y el bienestar de otras personas.

Decálogo del consumo responsable

Informarse

Es importante contar con una información básica sobre las posibles consecuencias positivas y negativas de un determinado comportamiento (usos de drogas y/o práctica sexual), así como la mejor manera de alcanzar unas y evitar los otras.

Capacidad de decisión propia

Es bueno escuchar opiniones, consejos o sugerencias. Pero la última palabra la debes de tener tú sobre la base de tus propias razones. No vale justificarse en relación con los demás. Si es otra persona quien decide por ti, sitúas en ella las responsabilidades y no actúas de forma libre.

Responsabilizarse

Tomar decisiones libres implica también responsabilizarse de las posibles consecuencias. No únicamente son «las demás personas» o  “la droga” quienes cuentan. Sin caer en el autocastigo, conviene considerar que, en mayor o menor medida, cada cual tiene algo que ver con lo que suceda, sea  bueno o malo.

Planificar

Cuando hay riesgos en juego no es prudente dejarlo todo en manos de la improvisación o el impulso del momento.

Observarse y evaluar

Presta atención a cómo evolucionan las cosas a lo largo del tiempo. Los planteamientos iniciales sobre tus intenciones te pueden servir de referencia y señal de aviso ante dificultades, usos abusivos y otro tipo de problemas. Escúchate.

Aprender y rectificar

A veces el azar juega un papel, pero en general, las cosas que nos suceden suelen estar relacionadas con lo que hemos hecho o dejado de hacer. Si algo sale mal, reflexiona, intenta ver tu parte de responsabilidad y rectifica para que no vuelva a ocurrir.

Mira por ti

Las personas somos muy distintas en cuanto a nuestras preferencias y gustos. Podemos reaccionar de forma distinta en diferentes momentos. Guíate por tus gustos y reacciones, no por las de otras personas.

Aprender de los demás

Algunas veces, lo que les sucede a otras personas, sea bueno o malo, puede ayudarnos a saber cómo nos podría ir a nosotros/as.

Pedir ayuda si es necesario

Cuando surgen problemas, lo normal es intentar buscar la solución por nuestros propios medios. Algunas veces funciona, pero no siempre. No dudes, en ese caso, en pedir ayuda a tu entorno inmediato y, si aun así no es suficiente, acude a un servicio especializado.

Aceptar las decisiones de los demás

Responsabilizarse de ti es más que suficiente. Deja que las y los demás decidan por sí mismas/os lo que quieren o no quieren hacer. Permite que otras personas disfruten de su libertad y su derecho a decidir. Tener generosidad está bien. Insistir más de la cuenta no, ya que, además, puedes tener que cargar con las consecuencias.

Ayudar a quien lo necesite

Ser responsable de los propios actos no implica abandonar a los demás. Es bueno que las personas, sobre todo las amistades s, se echen una mano cuando las circunstancias lo requieran. Pero tampoco debes asumir el rol de mamá o niñero de nadie.

Respetar

Las drogas pueden desinhibirte y hacer disminuir tu capacidad de control. Es tu responsabilidad mantener esa desinhibición en unos límites razonables, de forma que no tengan que pagarla ni sufrirla quienes estén a tu alrededor.

Ser prudente

Tenemos nuestros límites y hay que ser conscientes de ellos. Hay cosas de las que es mejor pasar, hay veces que es mejor plantarse, hay momentos en los que es mejor decir no.

Diversificar

Dedicar tiempo de ocio a actividades distintas al sexo y las drogas facilita que los problemas no aparezcan. Además, no todo en la vida es placer y diversión. Respetar los momentos para la obligación y el compromiso permite disfrutar más plenamente cuando toca divertirse.

Pin It on Pinterest

Share This
¿Tienes alguna duda o consulta?