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Segunda  parte de la publicación realizada por INPUD. Aportaremos la traducción acerca de la parte de Reducción de Riesgos, las recomendaciones y las conclusiones.

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Salud y Reducción de riesgos

Algunas personas que practican chemsex pueden buscar información y servicios relacionados con la salud para reducir los riesgos evitables que pueden estar asociados con el consumo de drogas y el sexo. La entrega de información y servicios para las personas que consumen drogas y quienes practican chemsex en tales situaciones debe ser integral y de alta calidad. Los servicios deben abordar sus necesidades holísticas y únicas, ser relevantes, apropiados y accesibles. 

Dichos servicios deben estar libres de prejuicios, teniendo en cuenta sus diversas realidades y necesidades. Las personas que practican chemsex, consumen drogas de numerosas y variables formas (y tienen relaciones sexuales de numerosas y variables formas), requieren de de  parafernalia específica e información precisa relacionada con la salud. 

De manera similar, en el contexto del policonsumo, la sobredosis puede ser un riesgo significativo dependiendo de la droga elegida. Por ejemplo, este riesgo aumenta significativamente con GHB y GBL si la dosificación no se administra correctamente o cuando se usan en combinación con alcohol. El uso de numerosos medicamentos, que interaccionan con las diferentes sustancias, señalan la necesidad de que los profesionales de la salud estén mejor informados y capacitados en la entrega de enfoques integrales y holísticos que satisfagan estas necesidades únicas e individuales. Los encuestados en la consulta de INPUD enfatizaron la importancia de esto, enfatizando que los servicios deben ser más inclusivos para las personas que practican chemsex:

“Soy una trabajadora sexual, también uso químicos o, como decimos, drogas. Creo que los servicios en los que realmente debemos concentrarnos es más información sobre la reducción de daños “

A pesar de las diversas necesidades de la comunidad , es posible que los servicios que se enfocan en brindar servicios de salud sexual , no brinden servicios y reducción de riesgos para personas que usan drogas y/o practican chemsex. En muchos sitios, no hay servicios que reconozcan las realidades que interseccionan en las personas que practican chemsex y la necesidad resultante de servicios integrales. Como subrayan los encuestados: “no existe tal lugar, donde podamos obtener todo”.

Obstáculos para la prestación de servicios y la reducción de riesgos: estigma y juicio

Una vez más, debido al estigma, se supone que los problemas médicos experimentados por las personas que practican chemsex son el resultado de su consumo de drogas: estas personas se ven reducidas a su consumo de drogas. Se considera que las experiencias negativas y los problemas que enfrentan estas comunidades son su propia culpa. Esto a pesar del hecho de que muchos daños experimentados por las personas que practican chemsex están motivados por la criminalización y el estigma, no por el consumo de drogas en sí mismo.

“[El conocimiento de mi consumo de drogas] dificulta el servicio. Porque dirán que estoy usando drogas […] Entonces piensan que son los resultados de tus malas acciones o de tu propia estupidez”.

Por lo tanto, las personas que practican chemsex no tienen incentivos para buscar servicios y atención médica: debido a la estigmatización, las personas optan por no acceder a los servicios por temor a experimentar la estigmatización y la exclusión social.

“No van [a los proveedores de servicios y atención médica], son reacios a ir, y creo que se han perdido muchas vidas debido a esto. Por no conseguir un que debe obtener. Como cualquier otra persona”.

Además de disuadir a las personas de acceder a los servicios, la preocupación de ser estigmatizados por los proveedores de servicios y de atención médica hace que las personas que practican chemsex no puedan ser abiertas sobre sus identidades cuando acceden a los servicios:

“No voy a ser honesto, voy a decir que lo necesito para otra cosa, para otra persona, porque no quiero que me miren de otra manera, o estigmaticen , como somos menos y estamos haciendo algo que está mal, te van a hacer sentir tan mal recibido, y tan poco humano, que no querrás volver […] personalmente, prefiero mentir y decir que es por otra cosa o por otra persona «

La necesidad de espacios seguros

No hay lugares que proporcionen entornos oficiales, abiertos y seguros para que se lleve a cabo el chemsex y el uso de drogas. Los espacios donde las personas practican chemsex no son espacios donde se pueden consumir drogas de manera segura, y el hecho de que las personas que consumen drogas sean criminalizadas y fuertemente estigmatizadas significa que los lugares no pueden promocionar abiertamente un consumo de drogas más seguro. Los lugares y saunas para hombres homosexuales, personas queer y personas involucradas en escenas perversas y fetichistas con frecuencia no toleran expresamente el uso de drogas en las instalaciones, y mucho menos brindan servicios y reducción de daños para sus clientes que usan drogas.

“Sería muy importante para nosotros tener espacios seguros, que tuvieran los materiales que necesitamos, como paquetes de agujas, lubricantes  y condones por ejemplo. Creo que es muy importante”.

 

Recomendaciones

Las personas que practican chemsex están muy estigmatizadas como consecuencia de su criminalización y de la generalización de la moralización y patologización del consumo de drogas. Este estigma se ve agravado por el estigma en capas contra las comunidades que practican chemsex, en particular los hombres homosexuales, las personas queer, las personas trans, los trabajadores sexuales y las personas que viven con el VIH y otras infecciones transmitidas por la sangre y por vía sexual. Debido al estigma agravado, las personas que practican chemsex experimentan discriminación en todos los niveles, un fenómeno que empeora aún más por el estigma internalizado.

Se termina este informe con recomendaciones de prácticas y políticas que se derivan de las experiencias, perspectivas y testimonios de los participantes que contribuyeron a este documento. Estos mensajes clave se destacaron durante el proceso de consulta. Las recomendaciones están respaldadas por consultas que INPUD ha realizado con la comunidad de usuarios de drogas a nivel mundial en el pasado.

La lista no es exhaustiva, pero debe verse como necesidades mínimas para los proveedores de servicios y atención médica y los programas que priorizan la salud, el bienestar, la agencia y la autodeterminación de las personas que practican chemsex.

Recomendaciones de política 

  • La criminalización exacerba los daños experimentados por las personas que practican chemsex. 

  • Todas las personas que practican chemsex y consumen drogas deben ser despenalizadas si se quiere promover y respetar su salud y sus derechos. 

  • Las voces y perspectivas de la comunidad han sido notablemente silenciadas en los debates principales. 

  • La noción principal de ‘nada sobre nosotros sin nosotros’ y el derecho a la autodeterminación deben ser lo primero y más importante en la formación de políticas, legislación y programación relacionada con el compromiso en chemsex.

Recomendaciones sobre el estigma y la discriminación

  • Las personas que practican chemsex tienen derecho a servicios, atención médica y servicios de reducción de daños que sean respetuosos, confidenciales y libres de juicios y que atiendan sus necesidades y sus diversas realidades.

  • Deben implementarse servicios sociales y de salud que atiendan específicamente a quienes practican chemsex, incluidas las comunidades de usuarios de drogas, las comunidades de hombres homosexuales, las personas queer y las personas trans.

  • El personal de servicio y los proveedores de atención médica deben estar sensibilizados con las necesidades y derechos de las personas que practican chemsex

  • Las personas que practican chemsex tienen derecho a hacerlo sin sufrir discriminación, ni exclusión social. La adicción a las drogas y todas las estigmatizaciones de las comunidades de personas que practican chemsex son inaceptables en el contexto de la prestación de servicios y atención médica, y en cualquier entorno. 

  • El lenguaje utilizado con, sobre y para las personas que practican chemsex en los medios de comunicación, la cobertura y/o debate popular, médico y académico debe ser respetuoso, neutral y no estigmatizante.

  • Los servicios deben respetar los derechos y la autodeterminación de las personas que practican chemsex. No se debe presionar a las personas que practican chemsex para que dejen de consumir drogas o dejen de practicar chemsex. Su consumo de drogas y/o su chemsex no debe ser moralizado.
Hablemos de Chemsex – Episodio1: Fernando Caudevilla

Hablemos de Chemsex – Episodio1: Fernando Caudevilla

La red de UNAD presenta Hablemos de Chemsex, un podcast para quienes quieran combinar el sexo y drogas de forma segura, un espacio para la reflexión con experiencias en primera persona. La intención de estos podcasts es indagar desde la perspectiva de la reducción de riesgos y daños, la educación sexual integral poniendo los placeres y los cuidados en como herramienta de preventiva.

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Psicosis por chemsex

Psicosis por chemsex

“He creado este documento porque yo mismo lo he experimentado, y porque sé lo común que es, lo aterrador que puede ser. A todos mis amigos y colegas que he consultado y que me han ayudado a entenderlo mejor… gracias a todos vosotros.

David Stuart.”

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¿Cuáles son las drogas que más daño suponen en términos absolutos?

¿Cuáles son las drogas que más daño suponen en términos absolutos?

El presente artículo, publicado en “The Lancet” en 2010, realiza una revisión sistemática, donde se analizaron los datos obtenidos a través de un análisis de decisión multicriterio (MCDA) sobre los daños causados por las drogas. Los daños se evaluaron según un nuevo conjunto de 16 criterios desarrollados por el Advisory Council on the Misuse of Drugs (el comité del Gobierno del Reino Unido sobre el consumo de drogas). Se convocó a un grupo de especialistas en los daños causados por las drogas para que establecieran las puntuaciones de 20 drogas representativas del Reino Unido y que abarcan la gama de daños potenciales y el alcance del consumo. Los participantes puntuaron los daños relativos de cada droga en cada uno de los 16 criterios, y luego evaluaron las puntuaciones de los criterios para garantizar que las unidades de daño fueran equivalentes en todos los criterios. El cálculo de las puntuaciones ponderadas proporcionó una puntuación compuesta en dos dimensiones, el daño al individuo y el daño a la sociedad, y una puntuación de daño global ponderada.

La interpretación de los resultados apoyan los trabajos anteriores de los expertos del Reino Unido y de los Países Bajos sobre la evaluación de los daños causados por las drogas, y muestran cómo el enfoque mejorado de puntuación y ponderación del MCDA aumenta la diferenciación entre las drogas más y menos dañinas. Sobre la base de estos datos, está claro que el actual sistema de clasificación de drogas del Reino Unido no se basa simplemente en el análisis de los daños.

Los resultados obtenidos tras la normalización de los datos fue, por este orden:  el alcohol, con una puntuación general de 72/100, fue considerado el más dañino, seguido de la heroína con 55/100, luego el crack con una puntuación de 54/100. Solo ocho drogas obtuvieron, en general, 20 puntos o más.

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¿Es la adicción a las drogas una enfermedad cerebral?

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El paradigma que prevalece entre los investigadores de neurociencia, según el cual la adicción es una enfermedad del cerebro, no está respaldado por pruebas y contribuye a la injusticia social, afirman los autores Marc Grifell y Carl Hart. Esta idea tiene una gran influencia en la financiación y la dirección de la investigación, así como en la forma de ver el consumo de drogas en todo el mundo. Esta perspectiva ignora las formas en que los factores socioeconómicos contribuyen a los problemas de abuso de sustancias y contribuyen a políticas de drogas poco realistas, costosas y perjudiciales. Llevada al extremo, puede conducir a situaciones como la que se ha visto en Filipinas, donde miles de personas acusadas de consumir drogas ilegales han sido asesinadas por orden del presidente Rodrigo Duterte.

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MDMA, Sexo y Tantra

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«Para comenzar, conviene señalar que las experiencias sexuales no son solo físicas, sino psicológicas. De hecho, se podría decir que son casi más psicológicas que físicas y que cada persona lo vive de forma diferente (carácter subjetivo), por lo que añadir a esta experiencia MDMA supone “sentir” desde un estado alterado de conciencia. Es decir, va a ser diferente y única esta experiencia. Aunque no todas las personas señalan a dicha experiencia como “tántrica” o “de éxtasis” (nótese que aquí nos referimos a la sensación, no a la sustancia, jeje), sí que parece haber acuerdo en que es intensa.»

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Correlatos de relaciones sexuales vaginales o anales sin protección con mujeres (SVANP), entre hombres que usan sustancias y que tienen sexo con otros hombres (HSH).

Correlatos de relaciones sexuales vaginales o anales sin protección con mujeres (SVANP), entre hombres que usan sustancias y que tienen sexo con otros hombres (HSH).

Artículo estadounidense donde se indagan las causas de transmisión del VIH a la población de mujeres heterosexuales, considerando la existencia de un «puente» entre esta población y la hombres que se identifican como bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH) que no reconocen abiertamente su sexualidad.. Curiosamente, no haber salido del armario o tener niveles de homofobia interiorizada (HI) en HSH parece jugar un papel importante.

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Asociación del uso de metanfetamina durante las relaciones sexuales con conductas sexuales de riesgo e infección por VIH entre las personas usuarias de drogas no inyectables.

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El chemsex está estrechamente vinculado a la cultura gay y, por ende, a hombres GBHSH. Pero, creer que los hombres cisgénero son los únicos que participan en estos entornos, puede ser un sesgo para al abordarlo y entenderlo.  Esta visión reduccionista no sólo invisibiliza otras identidades, también niega detectar posibles necesidades especiales. Por ejemplo, actualmente cada día existen más voces de personas trans que reconocen su participación en estos entornos, pero la información disponible sobre las posibles interacciones entre hormonas y drogas en esta población es casi nula.

Queremos hacer una mirada atrás para saber de dónde venimos y conocer a dónde podemos ir. En este artículo, de origen estadounidense realizado en 1998, nos muestran datos demográficos en relación al uso de metanfetamina para mantener prácticas sexuales y sus riesgos asociados.

¡Ojo al plato, y a los datos! Pese a no ser extrapolables, su valor recae en las reflexiones a las que podemos llegar.

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Conectividad desconectada

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En este artículo David Goldenberg explora las consecuencias en la salud mental de hombres adultos homosexuales, queer y adolescentes que utilizan aplicaciones y otros recursos en línea y de tecnologías para mediar y experimentar intimidad.

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El desarrollo clínico del ácido gamma-hidroxibutírico, ácido 4-hidroxibutanoico, ácido oxíbico o GHB

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El descubrimiento del ácido gamma-hidroxibutirato (GHB) hace más de 40 años condujo a su uso inmediato como agente anestésico general. Investigaciones posteriores demostraron que el GHB es un compuesto endógeno en el cerebro de los mamíferos y la investigación actual sugiere que el GHB es probablemente un neurotransmisor. En los Estados Unidos, los informes de efectos anabólicos llevaron a su uso indebido entre culturistas durante la década de 1980, mientras que las propiedades tóxicas de la droga llevaron a su popularización como sustancia de abuso durante la década de 1990, sobretodo en el movimiento de las “raves”. El GHB se asoció con informes de agresión sexual facilitada por drogas y casos de dependencia física y abstinencia. Los esfuerzos para prohibir el GHB provocaron un mayor uso de análogos y profármacos del GHB.

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