Correlatos de relaciones sexuales vaginales o anales sin protección con mujeres (SVANP), entre hombres que usan sustancias y que tienen sexo con otros hombres (HSH).

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Artículo estadounidense donde se indagan las causas de transmisión del VIH a la población de mujeres heterosexuales, considerando la existencia de un “puente” entre esta población y los hombres que se identifican como bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH) que no reconocen abiertamente su sexualidad. Curiosamente, no haber salido del armario o tener niveles de homofobia interiorizada (HI) en HSH parece jugar un papel importante.

En 2010, el 61 % de los nuevos diagnósticos de VIH en los Estados Unidos se atribuyeron al contacto sexual de hombre a hombre (HSH). El contacto heterosexual representa otro 27 % de los nuevos diagnósticos de VIH. Más del 85 % de los diagnósticos entre mujeres en 2010 se atribuyeron al contacto heterosexual, pero no está claro qué proporción de estos casos son atribuibles a sexo con hombres que tienen sexo con hombres y mujeres (HSHM), en comparación con hombres que tienen sexo exclusivamente con mujeres. 

Varios estudios realizados en los Estados Unidos han propuesto que los HSHM pueden actuar como una población puente entre los HSH con alta prevalencia de VIH y las mujeres con baja prevalencia de VIH. Parte de lo que se cree que está impulsando el «puente» es la falta de divulgación de las parejas sexuales masculinas de los hombres, a sus parejas sexuales femeninas, entre los HSHM, por lo que, identificar a los HSHM de mayor riesgo es particularmente importante para minimizar el impacto de la situación. No todos los hombres que tienen parejas sexuales masculinas y femeninas ocultan y/o no revelan sus relaciones. 

Desafortunadamente,  los HSHM que se identifican como heterosexuales y ocultan sus relaciones sexuales con otros hombres, han ganado la atención de los medios en la última década, como importantes impulsores de la transmisión del VIH, en el ámbito heterosexual.

Un problema distinto es que algunos HSHM, particularmente aquellos que intercambian sexo por dinero y se involucran en otros comportamientos de alto riesgo (como el uso de sustancias), pueden ser transmisores centrales tanto para hombres como para mujeres. Por ejemplo, personas VIH positivas que se inyectan drogas y que tienen HSHM, falta de vivienda reciente, encarcelamiento y participación en intercambio sexual con hombres que tienen sexo exclusivamente con otros hombres. 

Se ha visto que la actividad bisexual no era común en la muestra de HSH urbanos, consumidores de sustancias y de alto riesgo. Entre los HSH que usaban sustancias, un poco menos del 10 % informó haber tenido relaciones sexuales con una mujer en los últimos 3 meses. En general, los HSHM en la muestra, eran hombres afroamericanos adultos, con antecedentes de encarcelamiento, personas con falta de vivienda reciente y desempleo y/o que tenían menos probabilidades de haber asistido a la escuela más allá de la escuela secundaria. También era menos probable que se identificaran como homosexuales, prefiriendo identificarse como bisexuales, y dados los niveles medios más altos de homofobia interiorizada informados, parecían menos cómodos con su sexualidad que el resto de la muestra. 

En general, los hombres que participaron en SVANP estaban recién desempleados y con síntomas depresivos (puntuación media más alta en la escala de depresión), estaban menos preocupados por convertirse en VIH positivos o transmitir el VIH a sus parejas, pero también estaban menos cómodos con su sexualidad y se sentían menos conectados con una comunidad de personas homosexuales, que los HSH que no tenían SVANP con sus parejas femeninas. También tenían más probabilidades de tener una pareja principal femenina que no informaban, al tener sexo ocasional con hombres. 

Identificar correlatos de SVANP entre HSHM de alto riesgo es un objetivo de investigación importante para comprender los matices de la epidemia de VIH para las mujeres en los Estados Unidos. Solo el 2 % de toda la muestra de HSH consistió en HSHM VIH positivos que reportaron SVANP (correlatos de relaciones sexuales vaginales sin protección, relaciones sexuales anales o ambas) con mujeres. Por esta razón, y debido a que en el estudio no se recopiló información sobre el estado de VIH de las parejas femeninas, los autores instan a la cautela al interpretar el grado en que esta población está contribuyendo a la epidemia de VIH en el campo de las relaciones heterosexuales. 

 

La mayoría de los estudios de conductas sexuales de riesgo que incluyeron a HSHM realizados hasta la fecha, incluido este, han sido transversales y no están diseñados para examinar exhaustivamente los factores de riesgo de SVANP con parejas femeninas entre HSHM. Para superar las limitaciones de este y otros estudios de SVANP con parejas femeninas entre HSHM y realmente construir nuestra base de conocimiento, se deben recopilar datos completos sobre todos los aspectos de la vida social y sexual de HSHM a lo largo del tiempo. La recopilación de dichos datos longitudinales permitirá evaluar la frecuencia y la estabilidad del comportamiento de riesgo con las parejas femeninas a lo largo del tiempo, identificar las características más fuertemente asociadas con la SVANP serodiscordante e identificar los subgrupos de HSH con mayor riesgo tanto de transmisión, como de adquisición del VIH a través del sexo heterosexual.

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Greene, E., Frye, V., Mansergh, G., Colfax, G. N., Hudson, S. M., Flores, S. A., Hoover, D. R., Bonner, S., & Koblin, B. A. (2013). Correlates of unprotected vaginal or anal intercourse with women among substance-using men who have sex with men. AIDS and Behavior, 17(3), 889–899. https://doi.org/10.1007/s10461-012-0357-0

Hablemos de Chemsex – Episodio1: Fernando Caudevilla

Hablemos de Chemsex – Episodio1: Fernando Caudevilla

La red de UNAD presenta Hablemos de Chemsex, un podcast para quienes quieran combinar el sexo y drogas de forma segura, un espacio para la reflexión con experiencias en primera persona. La intención de estos podcasts es indagar desde la perspectiva de la reducción de riesgos y daños, la educación sexual integral poniendo los placeres y los cuidados en como herramienta de preventiva.

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Psicosis por chemsex

Psicosis por chemsex

“He creado este documento porque yo mismo lo he experimentado, y porque sé lo común que es, lo aterrador que puede ser. A todos mis amigos y colegas que he consultado y que me han ayudado a entenderlo mejor… gracias a todos vosotros.

David Stuart.”

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¿Cuáles son las drogas que más daño suponen en términos absolutos?

¿Cuáles son las drogas que más daño suponen en términos absolutos?

El presente artículo, publicado en “The Lancet” en 2010, realiza una revisión sistemática, donde se analizaron los datos obtenidos a través de un análisis de decisión multicriterio (MCDA) sobre los daños causados por las drogas. Los daños se evaluaron según un nuevo conjunto de 16 criterios desarrollados por el Advisory Council on the Misuse of Drugs (el comité del Gobierno del Reino Unido sobre el consumo de drogas). Se convocó a un grupo de especialistas en los daños causados por las drogas para que establecieran las puntuaciones de 20 drogas representativas del Reino Unido y que abarcan la gama de daños potenciales y el alcance del consumo. Los participantes puntuaron los daños relativos de cada droga en cada uno de los 16 criterios, y luego evaluaron las puntuaciones de los criterios para garantizar que las unidades de daño fueran equivalentes en todos los criterios. El cálculo de las puntuaciones ponderadas proporcionó una puntuación compuesta en dos dimensiones, el daño al individuo y el daño a la sociedad, y una puntuación de daño global ponderada.

La interpretación de los resultados apoyan los trabajos anteriores de los expertos del Reino Unido y de los Países Bajos sobre la evaluación de los daños causados por las drogas, y muestran cómo el enfoque mejorado de puntuación y ponderación del MCDA aumenta la diferenciación entre las drogas más y menos dañinas. Sobre la base de estos datos, está claro que el actual sistema de clasificación de drogas del Reino Unido no se basa simplemente en el análisis de los daños.

Los resultados obtenidos tras la normalización de los datos fue, por este orden:  el alcohol, con una puntuación general de 72/100, fue considerado el más dañino, seguido de la heroína con 55/100, luego el crack con una puntuación de 54/100. Solo ocho drogas obtuvieron, en general, 20 puntos o más.

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¿Es la adicción a las drogas una enfermedad cerebral?

¿Es la adicción a las drogas una enfermedad cerebral?

El paradigma que prevalece entre los investigadores de neurociencia, según el cual la adicción es una enfermedad del cerebro, no está respaldado por pruebas y contribuye a la injusticia social, afirman los autores Marc Grifell y Carl Hart. Esta idea tiene una gran influencia en la financiación y la dirección de la investigación, así como en la forma de ver el consumo de drogas en todo el mundo. Esta perspectiva ignora las formas en que los factores socioeconómicos contribuyen a los problemas de abuso de sustancias y contribuyen a políticas de drogas poco realistas, costosas y perjudiciales. Llevada al extremo, puede conducir a situaciones como la que se ha visto en Filipinas, donde miles de personas acusadas de consumir drogas ilegales han sido asesinadas por orden del presidente Rodrigo Duterte.

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MDMA, Sexo y Tantra

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«Para comenzar, conviene señalar que las experiencias sexuales no son solo físicas, sino psicológicas. De hecho, se podría decir que son casi más psicológicas que físicas y que cada persona lo vive de forma diferente (carácter subjetivo), por lo que añadir a esta experiencia MDMA supone “sentir” desde un estado alterado de conciencia. Es decir, va a ser diferente y única esta experiencia. Aunque no todas las personas señalan a dicha experiencia como “tántrica” o “de éxtasis” (nótese que aquí nos referimos a la sensación, no a la sustancia, jeje), sí que parece haber acuerdo en que es intensa.»

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Asociación del uso de metanfetamina durante las relaciones sexuales con conductas sexuales de riesgo e infección por VIH entre las personas usuarias de drogas no inyectables.

Asociación del uso de metanfetamina durante las relaciones sexuales con conductas sexuales de riesgo e infección por VIH entre las personas usuarias de drogas no inyectables.

El chemsex está estrechamente vinculado a la cultura gay y, por ende, a hombres GBHSH. Pero, creer que los hombres cisgénero son los únicos que participan en estos entornos, puede ser un sesgo para al abordarlo y entenderlo.  Esta visión reduccionista no sólo invisibiliza otras identidades, también niega detectar posibles necesidades especiales. Por ejemplo, actualmente cada día existen más voces de personas trans que reconocen su participación en estos entornos, pero la información disponible sobre las posibles interacciones entre hormonas y drogas en esta población es casi nula.

Queremos hacer una mirada atrás para saber de dónde venimos y conocer a dónde podemos ir. En este artículo, de origen estadounidense realizado en 1998, nos muestran datos demográficos en relación al uso de metanfetamina para mantener prácticas sexuales y sus riesgos asociados.

¡Ojo al plato, y a los datos! Pese a no ser extrapolables, su valor recae en las reflexiones a las que podemos llegar.

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Conectividad desconectada

Conectividad desconectada

En este artículo David Goldenberg explora las consecuencias en la salud mental de hombres adultos homosexuales, queer y adolescentes que utilizan aplicaciones y otros recursos en línea y de tecnologías para mediar y experimentar intimidad.

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El desarrollo clínico del ácido gamma-hidroxibutírico, ácido 4-hidroxibutanoico, ácido oxíbico o GHB

El desarrollo clínico del ácido gamma-hidroxibutírico, ácido 4-hidroxibutanoico, ácido oxíbico o GHB

El descubrimiento del ácido gamma-hidroxibutirato (GHB) hace más de 40 años condujo a su uso inmediato como agente anestésico general. Investigaciones posteriores demostraron que el GHB es un compuesto endógeno en el cerebro de los mamíferos y la investigación actual sugiere que el GHB es probablemente un neurotransmisor. En los Estados Unidos, los informes de efectos anabólicos llevaron a su uso indebido entre culturistas durante la década de 1980, mientras que las propiedades tóxicas de la droga llevaron a su popularización como sustancia de abuso durante la década de 1990, sobretodo en el movimiento de las “raves”. El GHB se asoció con informes de agresión sexual facilitada por drogas y casos de dependencia física y abstinencia. Los esfuerzos para prohibir el GHB provocaron un mayor uso de análogos y profármacos del GHB.

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