Si practicas ChemSex, la PrEP puede ser una estrategia muy eficaz para reducir el riesgo de VIH y cuidar tu salud sexual

Juanse Hernández

Coordinador del Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH)

Es probable que a estas alturas ya conozcas una de las noticias más esperadas. Desde el 1 de noviembre de 2019, la profilaxis preexposición al VIH (PrEP) ya está disponible en el Sistema Nacional de Salud (SNS) sin coste alguno para los usuarios. Para recibir la PrEP, las personas candidatas tienen que encontrarse en una situación de elevado riesgo de VIH. La inclusión de esta herramienta en la cartera de prestaciones de SNS abre una nueva era en la prevención del VIH en España. En los próximos meses, cada Comunidad Autónoma diseñará e implementará los circuitos de acceso a la PrEP por lo que es probable que hasta 2020 no esté disponible en todo el territorio español.

Si practico ChemSex, ¿la PrEP puede ayudarme a reducir riesgos?

Practicar sexo bajo los efectos de las drogas puede tener efectos positivos y placenteros. A muchos hombres les proporciona seguridad y confianza en sí mismos; les ayuda a desinhibirse sexualmente aumentando el deseo, la intensidad sexual y las sensaciones físicas; y hace que los encuentros sexuales se alarguen propiciando un entorno de mayor conexión e intimidad con los otros.

Sin embargo, el Chemsex puede asociarse también con determinados riesgos entre los que se incluyen los relacionados con la salud sexual: adquisición (y transmisión) del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS); lesiones en el recto, ano y pene; insatisfacción sexual como consecuencia de la búsqueda continuada de la intensidad y el placer extremos; e incapacidad para disfrutar de las relaciones sexuales sin la utilización de las drogas. 

Las practicas sexuales que se mantienen bajo el efecto de las drogas pueden reducir la percepción del riesgo y facilitan las sesiones con un mayor número de parejas y sexo en grupo, frecuentemente con un escaso uso del preservativo, lo que aumenta el riesgo de VIH y otras ITS. No obstante, numerosos estudios han mostrado cómo muchos hombres a los que no les resulta factible o deseable el uso del preservativo en sus prácticas sexuales han desarrollado y empleado sus propias estrategias dirigidas a reducir los riesgos y proteger su salud. El serosorting (elegir las parejas sexuales de acuerdo con el estado serológico al VIH); el seroposicionamiento (adoptar un rol sexual en función del estado serológico frente al VIH: el rol receptivo para el miembro seropositivo y rol insertivo para el seronegativo); el sexo anal sin eyaculación; reducir el número de parejas sexuales; o secuenciar las prácticas sexuales son todas ellas estrategias conductuales que, aunque no lo eliminan, permiten reducir el riesgo de VIH. Y reducir el riesgo es siempre una alternativa a no tomar ninguna precaución para personas que no usan preservativos o no lo hacen siempre. 

Sin embargo, a falta de una vacuna preventiva del VIH que pudiera evitar la infección –algo que no se vislumbra a corto plazo–, resulta obvio que se necesitan nuevas herramientas biomédicas de prevención del VIH de mayor eficacia para muchos hombres que no utilizan el preservativo, o no lo utilizan de forma constante, pero que desean reducir los riesgos y proteger su salud.

La llegada de la PrEP amplia las opciones de prevención para muchas personas y, en especial, para los hombres que practican Chemsex, dado que está ampliamente mostrado que el riesgo de VIH entre los hombres que lo practican es mucho mayor que entre quienes no lo practican. De hecho, el uso de drogas durante las prácticas sexuales sin protección ha sido incluido entre los criterios de uso de la PrEP autorizadas por el Ministerio de Sanidad. Así las cosas, la PrEP estaría indicada en:

  1. Hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH) y personas transexuales sin el VIH mayores de 18 años, con al menos, dos de los siguientes criterios:
  • Haber tenido más de 10 parejas sexuales diferentes en el último año.
  • Haber practicado sexo anal sin protección en el último año.
  • Haber utilizado drogas para mantener relaciones sexuales sin protección en el último año (Chemsex).
  • Haber recibido profilaxis post-exposición en varias ocasiones en el último año.
  • Haber sido diagnosticado de, como mínimo, una ITS bacteriana, en el último año.

2. Mujeres sin el VIH que ejercen el trabajo sexual y que no utilicen de forma habitual el preservativo.  

Si eres un hombre gay o bisexual y practicas Chemsex, es probable que puedas identificar algunas de tus conductas sexuales entre los criterios de autorización de la PrEP. En ese caso, quizá te resulte útil conocer más a fondo qué es la PrEP y valorar si puede ser una buena opción preventiva para ti.

Además, diversos estudios han mostrado que la PrEP ayuda a reducir la ansiedad que padecen muchos hombres GBHSH por el miedo a contraer el VIH en sus relaciones sexuales. Por lo tanto, esta disminución de la ansiedad puede tener enormes beneficios sobre la salud mental y el bienestar sexual que se añaden a la elevada eficacia de la PrEP en la prevención de la transmisión del VIH.

Pero, ¿qué es la PrEP? ¿Realmente es eficaz?

La PrEP es una intervención biomédica a través de la cual personas sin el VIH toman medicación antirretroviral para prevenir la infección en las relaciones sexuales. La medicación se basa en dos fármacos frente al VIH (tenofovir disoproxilo y emtricitabina) combinados en un único comprimido de una única toma diaria.

La PrEP ha demostrado tener una gran eficacia tanto en ensayos clínicos como en la vida real desde que fue autorizada en 2012 en EE UU. La eficacia de la PrEP está relacionada con la adherencia, es decir, con tomar la medicación tal como ha sido prescrita, respetando los horarios y no saltándose las tomas. Cuanto mayor sea la adherencia, mayor será la eficacia: cuando se toma de forma constante, la PrEP reduce el riesgo de VIH en más de un 95%. En cuanto a la seguridad, la PrEP está basada en fármacos antirretrovirales bien tolerados y poco asociados con el desarrollo de efectos adversos a corto y medio plazo por lo que la tolerancia y la seguridad pueden considerarse satisfactorias.

Para garantizar una mayor eficacia de la PrEP, se recomienda combinarla con prácticas sexuales más seguras, principalmente el uso del preservativo. Sin embargo, este hecho no debería suponer un impedimento para solicitar la PrEP si no utilizas preservativos, o no los utilizas siempre, en tus prácticas sexuales. Que en la actualidad el preservativo no sea una opción preventiva aceptable para ti, no significa que en un futuro pueda serlo.  

Existen dos pautas de administración de la PrEP: una pauta diaria –un comprimido al día– o una pauta a demanda –administrada solo cuando se prevé que se van a mantener relaciones sexuales–. Cuál de las dos pautas elegir o cuánto tiempo tomar la PrEP son decisiones que tendrá que tomar el propio usuario de la PrEP, disponiendo de la información apropiada y en diálogo constructivo con su médico sobre la base de sus conductas sexuales y su riesgo actual de VIH. 

La PrEP es mucho más que meterse una pastilla en la boca

Contrariamente a lo que se pudiese pensar, la PrEP va mucho más allá de la simple medicalización de la prevención del VIH. Se trata de un programa sanitario de prevención del VIH y promoción de la salud sexual integral basado en una herramienta preventiva –la profilaxis preexposición–. Su objetivo en última instancia –evitar la transmisión del VIH– forma parte de la estrategia que están llevando a cabo las comunidades autónomas y el Gobierno de España para poner fin a la epidemia del VIH/sida como una amenaza para la salud pública para el año 2030.

La PrEP no es una píldora preventiva que cualquiera podrá conseguir en una farmacia y tomársela por su cuenta. La PrEP, como hemos señalado, es un programa sanitario que ofrecerá al usuario un paquete integral de prevención, atención, y cuidados para el VIH y la salud sexual. 

Si consideras que la PrEP puede ser beneficiosa para ti y está interesado en recibirla, en primer lugar tendrás que solicitar entrar en un programa de PrEP en un dispositivo sanitario o comunitario acreditado y disponer de la tarjeta sanitaria individual (TSI). Necesitarás cumplir los criterios que hemos mencionado antes para recibirla y someterte a una valoración inicial para conocer tu estado de salud y saber si no existen contraindicaciones para tomarla. Deberás acudir a las citas médicas cada 3-4 meses en las que un/a médico/a con experiencia en el VIH y las ITS te realizará un seguimiento que incluirá pruebas rutinarias del VIH y otras ITS y un análisis de bioquímica para evaluar los potenciales efectos secundarios de la PrEP y te prescribirá la medicación.  En cada visita se te realizará también una valoración de la adherencia para comprobar si tienes dificultades para toma la PrEP tal como ha sido prescrita y, de ser así, facilitarte consejos que te ayuden a mejorar la adherencia. Y, por último, se te proporcionará consejo asistido con el objetivo de promover y mejorar tu salud sexual proporcionándote otras herramientas preventivas –como preservativos y lubricantes– y un espacio donde puedas hablar libremente y sin temor a ser juzgado de tu sexualidad y de las dificultades –en caso de que las tuvieses– para disfrutar de una vida sexual satisfactoria. También, tendrás la posibilidad de ser derivado a otro recurso sanitario o sociosanitario en caso de que se detecte un problema que afecte a tu salud y bienestar (problemas de salud mental o emocional, trastornos asociado al uso de drogas, etc.).

¿Y las ITS…? ¿Tengo que preocuparme?

Que nadie se lleve a engaño: la PrEP solo ofrece protección frente al VIH. Eso significa que el riesgo de contraer cualquier otra infección de transmisión sexual (ITS) es real si no se utilizan otras medidas preventivas como el preservativo. 

Es muy probable que la PrEP cambie, al menos al principio, la gestión del riesgo en las prácticas sexuales de algunos hombres GBHSH. Algunos hombres que toman PrEP, al sentirse protegidos del VIH por el fármaco, pueden aumentar sus conductas sexuales de riesgo tanto por lo que se refiere al número de parejas sexuales como al menor uso del preservativo lo que puede conducir a una mayor incidencia de ITS. Otros hombres, en cambio, van a continuar teniendo el mismo riego de ITS tomando PrEP –al menos durante un buen tiempo–, porque son personas que se encuentran en una situación de elevado riesgo sexual y probablemente, su historia de diagnósticos de ITS era ya elevada antes de empezar a tomar la PrEP.

Sin embargo, no hay que rasgarse las vestiduras. Un potencial (y quizá transitorio) aumento de la ITS –que, conviene recordar, pueden ser diagnosticadas y tratadas de forma eficaz– no debería ser un obstáculo para la implementación de los programas de PrEP.  Es cierto que la píldora preventiva no ofrece protección frente a la ITS, pero de manera indirecta los programas de PrEP con sus seguimientos cada 3-4 meses permitirán diagnosticar, tratar y controlar las ITS asintómaticas que se producirían igual y quedarían fuera de control de no existir dichos programas. Dicho de otra manera, los programas de PrEP resultan beneficiosos también para el control de las ITS asintomáticas. 

Diversos estudios que han evaluado a hombres GBHSH tomando PrEP durante un periodo largo de tiempo han revelado que muchos de ellos no adquieren ninguna ITS durante el seguimiento de la PrEP y que, entre los que las adquieren, el 76% de las ITS se concentran en un 25% de hombres diagnosticados con dos o más ITS. Esto significa que realmente la PrEP es una intervención eficaz en tanto que, si se selecciona a personas en elevado riesgo de contraer el VIH, también se está seleccionando a personas en alto riesgo de adquirir ITS. Los programas de PrEP tienen que concentrar especialmente sus esfuerzos de prevención y reducción de riesgos y daños en aquellos hombres GBHSH que se encuentran en un elevado riesgo de contraer el VIH e ITS. 

Si la PrEP ya está incluida como prestación en el SNS, ¿cómo puedo acceder?

Desde el 1 de noviembre la PrEP está incluida como prestación en el Sistema Nacional de Salud. El Ministerio de Sanidad ha decidido que la dispensación se realice en los servicios de farmacia de los hospitales o en centros asistenciales autorizados y no tendrá ningún coste directo para el usuario. 

Esto significa que los Programas de PrEP podrán implementarse en unidades de VIH de centros hospitalarios y en centros extrahospitalarios, como los centros de atención de infecciones de transmisión sexual o los centros comunitarios de detección de VIH y otras ITS. 

Los centros extrahospitalarios deben estar vinculados a un centro hospitalario y deberán disponer de depósito de medicamentos para garantizar la dispensación de la PrEP en el mismo centro.

Sin embargo, aunque la PrEP se haya incluido ya entre las prestaciones del SNS, el acceso real todavía no es posible. En este momento, las Comunidades Autónomas se encuentran diseñando los protocolos y circuitos de acceso a los programas de PrEP por lo que es probable que la disponibilidad real en muchas de estas comunidades no se materialice hasta bien entrado 2020.

Por la información que disponemos hasta el momento, podemos decirte que en la Comunidad de Madrid, los programas de PrEP se realizarán –al menos al principio– en un solo dispositivo: el Centro Sanitario Sandoval

En Cataluña, los programas de PrEP se realizarán en dos centros extrahospitalarios –BCN Checkpoint y la Unidad de ITS-Drassanes– y en las 19 unidades funcionales del sida (UFS) existentes en centros hospitalarios repartidos en todo el territorio catalán. Para acceder a estos centros no se necesitará una derivación del médico de atención primaria por lo que los centros y las unidades tendrán que disponer circuitos de acceso directo para que cualquier candidato a PrEP pueda solicitar una cita.

En Euskadi, los programas de PrEP se llevaran a cabo en tres consultas de ITS en Bilbao, Donostia y Vitoria y se podrá solicitar cita a partir del 25 de noviembre. La dispensación del fármaco se llevará a cabo en las farmacias hospitalarias.

El resto de Comunidades Autónomas irán anunciando en los próximos meses dónde se realizarán los programas de PrEP y cuándo comenzarán. 


Si nos llamas más adelante al +34 934 582 641 o al +34 667 662 551 o nos escribes a [email protected], te podremos proporcionar información más actualizada.

La PrEP: una oportunidad para mejorar la salud sexual de los hombres GBHSH

Ampliar el abanico de la prevención del VIH con herramientas de eficacia ampliamente demostrada es un motivo de alegría para la sociedad en su conjunto. La PrEP ofrece opciones de prevención extra para personas para las que no les resultan factibles o deseables las herramientas y estrategias preventivas actualmente disponibles y viene a sumarse al kit de herramientas biomédicas dirigidas a reducir la incidencia del VIH en España.

Hoy, más que nunca, sabemos que el tratamiento antirretroviral, además de los enormes beneficios para la salud individual, tiene también beneficios para la salud poblacional. La ciencia ha mostrado de forma irrefutable que las personas con el VIH que conocen su diagnóstico, reciben tratamiento antirretroviral y consiguen controlar el virus –algo que se conoce como alcanzar la indetectabilidad viral–, no transmiten el VIH a sus parejas sexuales. Por eso, el activismo y las personas con el VIH celebramos que indetectable es igual a intransmisible (I=I). 

Esta intervención biomédica basada en el diagnóstico y tratamiento precoz de las personas con el VIH puede tener todavía un impacto mayor en la reducción de la incidencia del VIH si conseguimos que las personas que se encuentran en un elevado riesgo de VIH pueden acceder a la PrEP y a otras estrategias de prevención combinada y reducción de riesgos y daños y dentro de un marco de derechos que garantice que cualquier persona, independientemente de cualquier circunstancia, pueda tener acceso y beneficiarse de los avances biomédicos en la prevención y el tratamiento del VIH.

Desde el inicio de la epidemia, los hombres los hombres gais, bisexuales y las personas transexuales se vieron desproporcionadamente afectados por el VIH. En la actualidad, la evidencia muestra que este colectivo presenta situaciones de salud diferenciadas respecto al resto de población entre las que se incluye una elevada prevalencia e incidencia de VIH y otras ITS; un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer (como el cáncer anal) a una edad más temprana siendo el riesgo mayor entre hombres que viven con el VIH; una probabilidad entre dos y tres veces mayor de presentar problemas psicológicos o emocionales de larga duración (ideación suicida y suicidio, abuso de sustancias y autolesiones) en comparación con la población general; una mayor prevalencia de uso de drogas en contextos recreativos y/o sexuales; y otros factores sociales como el estigma, la discriminación, el bullyng o las agresiones que tienen un impacto sobre la salud y bienestar de este colectivo.

Es cierto que los programas de PrEP no podrán resolver por sí solos todos estos problemas de salud. Sin embargo, es un buen comienzo para abordar los problemas de salud sexual –en concreto, la prevención del VIH y el control de las ITS– y detectar otros problemas de salud en muchas personas vulnerables que, hasta ahora, se acercaban poco a los dispositivos sanitarios.  No podemos perder la oportunidad de mejorar la salud sexual de uno de los colectivos más castigados por la epidemia del sida, aunque solo sea por justicia social.


GTT-VIH

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