Es lamentable que en el siglo XXI las personas no hetero-normativas sigan siendo objeto de burla, violencia y discriminación homófoba, plumófoba, serófoba y también racista. Los ataques, la persecución y la violencia que sufren, que sufrimos, influyen en nuestra sexualidad y en los vínculos sexo-afectivos. En demasiadas ocasiones encontramos una relación de los usos problemáticos de ChemSex y una trayectoria de vida muy difícil, ya desde la infancia.

E incluso, en algunos casos, los discursos que encontramos en el trasfondo de este tipo de violencias pueden asimilarse e interiorizarse, sin ni siquiera ser conscientes. Esta interiorización de los discursos son la causa de que algunas personas LBTIQ+, pertenecientes a una comunidad históricamente discriminada, acaben reproduciendo y perpetuando las mismas dinámicas de discriminación que sufren, pero ejercidas hacia otras personas. Esto lo podemos encontrar en algunos perfiles de las Apps de contacto que, en vez de enfatizar los gustos, se centran en el rechazo despectivo hacia ciertos colectivos (“no latinos”, “no locas”, “no gordos”, “no viejos”, etc).

El Manifiesto Disidente nos narra la historia de Translocura, una DragQueer trans no binaria, migrante, precaria, mamarracha, ravera, loca y transgresora. Un mensaje con una fuerte crítica social, una llamada al empoderamiento, dirigido a las personas que se ven discriminadas por el simple hecho de no encajar en los estándares sociales.

No podíamos dejar escapar la oportunidad de daros a conocer esta maravilla.

Manifiesto Disidente

“Mira, mira ese de ahí, ahí va el mariquita” decía la gente. Desde pequeña pretendían acosarme con canciones como “fiesta, fiesta, pluma, pluma… gay”. Siempre riendo “ja, ja, ja”, a burla de mí, que para eso vine. “No llores, mariquita”, el duelo por dentro. La primera lengua que hablé fue la del odio, aprendí de la violencia que existía en mi hogar. La lengua de mis padres mestizos fue un regalo que nunca escuché, porque no quisieron hacerse cargo de mí, por maricón. Mi abuelita en cambio se apiadó, así que rechacé el amor materno y el paterno lo enterré. Preferí tapar el dolor con una sonrisa, con esta sonrisa, de oreja a oreja, maquillada con lipstick, sellada en rencor. Me apenaban las caras de mi abuelita cuando en el colegio la llamaban para explicarle el acoso que sufría… incluso ahí no pude ver que a ese mundo yo no pertenecía.

Esperando disminuir la humillación me engañé a mí misma, queriendo ser rica, facha, heteronormada y popular. Odiaba mi voz aguda, maldije a Dios por nacer afeminada. Qué rápido olvidamos de a dónde venimos, qué lento sabemos hacia dónde vamos. Así que recuérdenmelo, recuérdenme que vengo de otra tierra, recuérdenme que soy sudaca, pobre, marica, y travesti.  Recuérdenme el abuso y la presión del gobierno a mi pueblo, recuérdenme ese mundo cis heteronormado para cogerle aún más odio, para escapar siempre de él. Sé que vengo de oro robado, de violaciones, del abuso, de la sangre de los indios masacrados que nuestros padres mestizos tan rápido han olvidado. Una mezcla horrorosamente trágica entre el reinado y el patriarcado. Y mi memoria no parece escapar de la idea que en esta tierra la historia no va a ser menos fea. Una dulce lucha, una amarga pena. He vivido escapando, siempre buscando un mundo mejor. Aunque ahora caigo en la cuenta, ¿no será de mí de quién escapo con terror?

Nuestras historias no pueden marcarse en casillas, no pueden etiquetarme, no pueden marginarme, porque siempre he estado al margen, porque nunca tendré papeles para independizarme de las marcas que han dejado en mi alma. Quiero exorcizarme, liberarme, nunca más volver a odiarme, aceptarme, así, deforme, así, moldeable, así soy parte y nunca aparte de este sistema y de sus normas, de este mundo que en llamas arde. Sí, antes quise ser buena, como mi abuela, como mi madre. Cojo las fuerzas y sigo mi camino, me abro paso en el mundo del arte. Sé que represento a esa minoría que cada día tiene mas rabia por tanta injusticia, por tanta batalla, por tantas historias de vida, la tuya, la mía. Hoy reclamo mi espacio, desde hoy ya no hay más pena. Travestis, latinas, putas, migras, sudacas, marginadas sin fronteras, viviremos para siempre…

Disidentes hasta la muerte.

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